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Zacarías 4: La visión del candelabro

Pastor Lionel

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La visión del candelabro

La visión aparentemente tuvo como fondo el templo judío; el candelabro formaba parte del mobiliario del mismo. En la visión aparece el candelabro con las siete lámparas; el depósito para el combustible era alimentado por dos olivos. Entrando un poco en el detalle de los elementos podemos distinguir algunas cosas.

1) El candelabro era elaborado de un material sólido y fino como es el oro, que simboliza la presencia misma de Dios, además de su santidad y la consistencia de su carácter moral. Las siete lámparas simbolizan la luz completa y perfecta.

2) El depósito es un símbolo del constante suministro de combustible que viene a constituir una fuente de poder. Sin aceite las lámparas se apagan; la ausencia de luz era uno de los desastres más grandes que podían suceder en el templo.

3) Los dos olivos. El aceite que se usaba en la combustión de las lámparas era sustraído del olivo; tener dos olivos, uno a cada lado, es símbolo de la seguridad de un suministro permanente. Estos tres elementos nos proveen una gama de información capaz de alentar y fortalecer a cualquier líder.

Reconstruir el templo era una obra de gran envergadura que requería no solo de los recursos, sino de una gran motivación. Los líderes y el pueblo mismo habían perdido toda motivación para seguir reconstruyendo este monumento nacional. La decadencia espiritual de la nación se reflejaba en la despreocupación por la reconstrucción de este centro de adoración.

Este capítulo se destaca por el versículo 6. éste quizá es uno de los versículos más citados y predicados en la actualidad, debido a que el movimiento cristiano se mueve con un énfasis especial en el Espíritu Santo. Esta declaración es una joya bíblica que conforta al cristiano.

Josué y Zorobabel son los dos ungidos de Dios para dirigir y motivar a un pueblo pasivo sin ánimo para trabajar. Los profetas Zacarías y Hageo tenían el mandato de Dios de predicar sobre la reconstrucción del templo, basado en una reconstrucción espiritual.

Es interesante notar que el decreto de Ciro, que el pueblo judío regresara a su tierra, era para edificar la casa de Dios. Ellos regresaron, pusieron los cimientos pero, por causa de la oposición que provocaron los samaritanos, dicha obra fue suspendida por 16 años. Recomenzar era un reto grande; no contaban con un ejército para hacer frente a los enemigos, ni tenían suficientes espadas, pero tenían el Espíritu de Jehová de los Ejércitos.

En el versículo 7 se hace referencia a Zorobabel, mientras que en la visión anterior fue el sumo sacerdote Josué quien fue mencionado. Estos dos hombres tenían sobre sus hombros la responsabilidad de lograr el objetivo de reconstruir el templo; esta labor sería posible gracias al poder del Espíritu Santo.

La construcción del templo era a base de piedras que traían de las montañas. Conseguir y labrar piedras buenas era una ardua tarea. La escena presenta a Zorobabel recogiendo la piedra principal que los artesanos habían encontrado; se le entrega para sellar la obra. Esta piedra se colocaba al finalizar la obra, y a esto se debe la exclamación de Zorobabel: ¡Qué hermosa, qué hermosa! En otras versiones dice: “gracia gracia”. La conclusión de esta obra era una gracia desde el principio hasta el fin. Se le estaba garantizando a Zorobabel que la obra sería concluida bajo su mando, y así fue. Ellos no contaban con los recursos necesarios para realizarla; sus enemigos y aun parte del pueblo se burlaban de ellos, ridiculizándolos, menospreciando el trabajo que estaban realizando. Estos burladores serían ridiculizados cuando vieran el templo concluido, cambiarían de actitud, se alegrarían cuando vieran a Zorobabel supervisando los últimos detalles.

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