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Marcos 9: La Gloria de la cumbre

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Tomó a un niño, y le puso en medio. Ahora bien, un niño no ejerce ninguna influencia; un niño no puede hacer prosperar en su carrera a un hombre o elevar su prestigio; un niño no puede darnos cosas. Es al revés: un niño necesita cosas, y que se le hagan cosas. Así que Jesús dice: « Si uno recibe a la gente pobre, corriente, que no tiene influencia ni riqueza ni poder, la gente que necesita que se la ayude, está recibiéndome a Mí. Y todavía más: está recibiendo a Dios.» En niño representa a la persona que necesita algo, y a la sociedad de esa persona, y es la sociedad de la persona que necesita cosas la que debemos buscar y con la que nos debemos asociar.

Aquí hay una seria advertencia. Es corriente cultivar la amistad de los que nos pueden hacer favores, cuya influencia nos puede ser útil. También es igualmente corriente evitar el asociarse con los que nos son una molestia porque necesitan nuestra ayuda. Es corriente el buscar el favor de , la gente influyente e importante, y despreciar a la gente sencilla, humilde y corriente. Es comente buscar la relación con alguna persona distinguida, y que nos tenga en cuenta, y evitar al pariente pobre. En efecto: Jesús dice aquí que deberíamos buscar, no a los que nos pueden hacer favores, sino a los que se los podemos hacer nosotros; porque de esta manera nos estamos relacionando con Él. Esta es otra manera de decir: « Como os portasteis con uno de mis hermanos pequeñitos, os portasteis conmigo» (Mat_25:40 ).

UNA LECCIÓN DE TOLERANCIA

Marcos 9:38-40

Juan Le dijo a Jesús:

Maestro, hemos visto a uno que estaba echando demonios usando Tu nombre, e hicimos lo posible por impedírselo, porque no pertenece a nuestra compañía.

No debisteis impedírselo -dijo Jesús-. No hay nadie que pueda realizar una obra importante por la fuerza de Mi nombre que pueda hablar con ligereza mal de Mí. El que no está contra nosotros está a favor de nosotros.

Como hemos visto una y otra vez, en los tiempos de Jesús todo el mundo creía en los demonios. Se creía que tanto la enfermedad mental como la física eran causadas por la influencia maligna de los espíritus malos. Ahora bien: había una manera muy corriente de exorcizarlos. Si uno podía llegar a saber el nombre de un espíritu todavía más fuerte, y le mandaba al demonio en ese nombre que saliera de -la persona, se suponía que el demonio era impotente contra el poder del nombre más poderoso. Esta es la clase de escena que se nos presenta aquí. Juan había visto a uno que usaba el nombre todopoderoso de Jesús para derrotar a los demonios, y había tratado de impedírselo, porque no pertenecía al grupo íntimo de los discípulos. Pero Jesús declaró que nadie podía realizar una acción benéfica de poder en Su nombre y ser Su enemigo. Entonces Jesús estableció el gran principio de que «el que no está en contra de nosotros está a favor de nosotros.»

Aquí tenemos una lección de tolerancia, y es una lección que casi todos nosotros tenemos que aprender.

(i) Cada cual tiene derecho a tener sus propias ideas, a pensarse las cosas por sí y a fondo hasta llegar a sus propias conclusiones y creencias. Y ese es un derecho que debemos respetar. Algunas veces estamos demasiado dispuestos a condenar lo que no entendemos. William Penn, el emigrante ortodoxo de dio su nombre a Pensilvania, dijo una vez: «Tampoco desprecies ni te opongas a lo que no entiendes.» Kingsley Williams, en El Nuevo Testamento en inglés corriente, traduce la frase de Jud_1:10 así: «Los que hablan en contra de todo lo que no entienden.»

Hay dos cosas que debemos recordar.

(a) Hay muchas más que una sola manera de llegar a Dios. «Dios -como decía Tennyson- Se hace real de muchas maneras.» Y Cervantes dijo en algún sitio: «Dios conduce a los Suyos al Cielo por muchos caminos.» El mundo es redondo, y dos personas pueden llegar al mismo sitio siguiendo diferentes direcciones, y hasta sentidos opuestos. Todas las carreteras, si las recorremos lo suficiente, conducen a Dios. Es algo terrible el que alguno o alguna iglesia crean que tienen el monopolio de la salvación.

(b) Es necesario recordar que la verdad siempre es mayor que la persona que la capta o proclama. No hay nadie que pueda aprehender toda la verdad. El fundamento de la tolerancia no es la perezosa aceptación de todo lo que sea. No es el sentimiento de que no podemos estar seguros de nada. El fundamento básico de la tolerancia es sencillamente el reconocimiento de la magnitud del orbe de la verdad. John Morley escribió: «La tolerancia quiere decir el respeto a todas las posibilidades de la verdad; el reconocimiento de que mora en diversas mansiones, se viste de muchos colores y habla distintas lenguas. Quiere decir respeto a la libertad de la conciencia interior frente a las formas mecánicas, los convencionalismos oficiales y la fuerza social. Quiere decir la caridad que. es mayor que la fe y la esperanza.» La intolerancia es señal tanto de arrogancia como de ignorancia, porque es señal de que se cree que no hay más verdad que la que uno abarca.

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