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Urgente

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Urgente es una palabra con la que vivimos día a día en nuestra agitada vida y a la cual le hemos perdido ya todo significado de premura y prioridad. Es la manera mas pobre de vivir sobre este mundo, porque el día que nos vamos, dejamos pendientes las cosas que verdaderamente fueron urgentes.

Urgente es que hagas un alto en tu ajetreada vida y por un instante, te veas y te preguntes: ¿qué significado tiene todo esto que hago? Es que te detengas y veas cuán grande eres. Es que cuando camines por la calle, levantes la vista, voltees y mires a tu alrededor; observes el cielo, los árboles, las aves…¡a la gente! Es que seamos más humanos… más hermanos! Es que sepamos valorar el tiempo que nos pide un niño. Es que una mañana, te levantes temprano y veas salir el sol, sientas su calor y le des gracias a Dios por tan grande regalo.

Urgente es que te sientas vivo en cuerpo y alma!… que veas tus brazos, tus piernas, tu cuerpo, tu inteligencia, y de verdad, vibres con la vida que te ha regalado el Padre celestial. Es que te tomes un instante en tu trabajo, salgas y respires profundo; y sientas como el aire llena tus pulmones… estas vivo. Es que le digas a la gente que la quieres, cuánto la amas, que se lo digas hoy, no esperes hasta mañana. Es que no se te vaya la vida en un soplo y que cuando mires atrás, seas ya un anciano, que no puede echar el tiempo atrás, pero ha hecho la voluntad de Dios.

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana? Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él.  Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

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