Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Un seguidor auténtico

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Un hombre que acababa de encontrarse con Jesús Resucitado, iba a toda prisa por el Camino de la Vida, mirando por todas partes y buscando.

Se acercó a un anciano que estaba sentado al borde del camino y le preguntó: – Por favor, señor, ¿ha visto pasar por aquí a algún cristiano?

El anciano, encogiéndose de hombros le contestó:

-Depende del tipo de cristiano que ande buscando.

-Perdone- dijo contrariado el hombre-, pero soy nuevo en esto y no conozco los tipos que hay. Sólo conozco a Jesús.

Y el anciano añadió:

-Pues sí amigo; hay de muchos tipos y maneras. Los hay para todos los gustos. Hay cristianos por cumplimiento, cristianos por tradición, cristianos por costumbres, cristianos por superstición, cristianos por obligación, cristianos por conveniencia, cristianos auténticos…

– ¡Los auténticos! ¡Esos son los que yo busco! ¡Los de verdad!-exclamó el hombre emocionado.

-¡Vaya!-dijo el anciano con voz grave-. Esos son los más difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que pasó uno de esos por aquí, y precisamente me preguntó lo mismo que usted.

-¿Cómo podré reconocerle?

Y el anciano contestó tranquilamente:

-No se preocupe amigo. No tendrá dificultad en reconocerle. Un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo de sabios y engreídos. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde van, siempre dejan huellas.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

El pájaro del alma

Hondo, muy hondo, dentro del cuerpo habita el alma. Nadie la ha visto nunca pero todos saben que existe. Y no solo saben que existe,

Artículo Completo

Un hombre nuevo

Debe tener la disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder  ser y dar plenamente. Sentir seguridad, tener sentimientos de identidad y

Artículo Completo

Un helado para el alma

La semana pasada llevé a mis niños a un restaurante. Mi hijo de 6 años de edad preguntó si podía dar las gracias. Cuando inclinamos

Artículo Completo