Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Un milagro de guerra

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

Durante la guerra, un hombre fue gravemente herido en un campo de batalla. Sus amigos estaban cubiertos en una cueva de zorros como a 10 metros del lugar cuando este fue herido en una emboscada. Mientras el fuego continuaba, los otros hombres discutían entre ellos que hacer. Pero como el fuego era intenso era difícil seguir arrastrándose y traer a su compañero herido, pues eso significaría la misma muerte.

Por un rato nadie se movía. Los hombres que estaban en la cueva podían escuchar a su compañero herido clamar por ayuda. Entonces uno de los hombres que estaba en la cueva empezó a mirar el reloj. No podía quitar la vista del mismo. Todos los demás lo notaron y empezaron a preguntarle cosas, pero el soldado no dejaba de mirar el reloj y permanecer en silencio.

De repente, el hombre del reloj saltó de la cueva y se arrastró hasta donde estaba su compañero herido. Lo tomó por la solapa del uniforme, y de una manera lenta empezó a regresar a la cueva, todo mientras el ataque era intenso a su alrededor.

Sorprendentemente ambos lograron llegar a la cueva del zorro sin ser heridos por bala alguna. Luego que el fuego cesara, le preguntaron al héroe que salvó a su compañero ¿porque había esperado tanto tiempo para rescatar a su amigo? A lo cual el respondió: «Mi madre me dijo que a la misma hora exactamente, todos los días, ella estaría orando por mi. Y de acuerdo a mi reloj, dejé la cueva exactamente cuando ella empezó a orar.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Ezequiel 7: El fin viene

Ezequiel 7:1 Vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Ezequiel 7:2 «Tú, hijo de hombre, anuncia que así ha dicho Jehová, el Señor, a la tierra de

Artículo Completo

Josué 6: Toma de Jericó

Jos 6:1 Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía. La ciudad de Jericó, construida miles de años

Artículo Completo

La profecía de Zacarías

Zacarías, el padre del niño, lleno del Espíritu Santo y hablando proféticamente, dijo: «¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha venido a rescatar a su

Artículo Completo

Filemón

Un hombre al que era fácil apelar Esta es una carta de Pablo, preso de Jesucristo, y del hermano Timoteo, a nuestro muy querido Filemón nuestro colaborador,

Artículo Completo

Relaciones perfectas

Cada situación que vives con otra persona es la perfecta y necesaria para tu evolución, por ello es importante que no te aferres a emociones negativas como

Artículo Completo