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Un favor

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Un joven que se había ido a la guerra, después de varios meses, se comunica con sus padres telefónicamente diciéndoles:

— Todo esta bien por aquí y creo que dentro de unas semanas estaré de regreso a casa, pero… tengo que pedirles un favor. Conmigo vendrá un soldado, amigo mío, que en un enfrentamiento perdió una pierna y un brazo, quisiera saber si están de acuerdo en que viva con nosotros.

A esto su madre le contestó:

— Hijo, no habría ningún problema si fuese un chico normal, imagínate todo el contratiempo que va a ocasionarnos, ser lisiado, no puede trasladarse por sí mismo, piénsalo bien, tu padre y yo te esperamos con los brazos abiertos.

Pasaron varios meses sin que la madre supiera algo más de su hijo, cuando un día les llegó la noticia de que el joven se había suicidado, llenos de dolor y asombro se trasladaron al lugar donde podían reclamar el cadáver de su hijo y fue más doloroso aún cuando recibieron el cuerpo del joven sin un brazo y una pierna.

Nunca menospreciemos a las personas incapacitadas.

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