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Tito 2: El carácter cristiano

Pastor Lionel

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Ese era el lado negativo del poder moral de la Encarnación; ahora llegamos al lado positivo. Jesucristo nos capacita para vivir con la prudencia que lo tiene todo bajo perfecto control, y que no deja a ninguna pasión o deseo más espacio del que le corresponde; con la justicia que nos permite darles tanto a Dios como a nuestros semejantes lo que les es debido; con la reverencia que nos hace vivir conscientes de que este mundo no es otra cosa que el templo del Dios vivo.

La dinámica de esta nueva vida es la expectación de la venida de Jesucristo. Cuando se espera una visita real, todo se limpia y se decora y se pone de tal manera que sea digno de que lo vea el rey. Los cristianos somos personas que estamos siempre listos para la venida del Rey de reyes.

Por último Pablo pasa a resumir lo que ha hecho Jesucristo, y también lo presenta primero de forma negativa y luego positivamente.

Jesús nos ha redimido del poder de la injusticia, el poder que nos hace pecar; y puede purificarnos hasta hacernos aptos para ser el pueblo propio de Dios. La palabra que hemos traducido por especial de Su propiedad (periúsios) es interesante. Quiere decir reservado para; y se usaba especialmente para la parte del botín de una batalla o campaña que el rey apartaba para sí mismo. Mediante la obra de Jesucristo, el cristiano llega a ser idóneo para ser la posesión especial de Dios.

El poder moral de la Encarnación constituye una idea impresionante. Cristo no sólo nos ha librado del castigo de los pecados pasados; nos puede capacitar para vivir la perfecta vida en este mundo espaciotemporal; y puede limpiarnos para que seamos idóneos para ser la posesión especial de Dios.

La triple tarea

Que estas cosas sean la sustancia de tu mensaje. Infúndeles el ánimo y la reprensión con toda la autoridad que la comisión regia te confiere. Que nadie le quite valor a tu autoridad.

Pablo le presenta sucintamente a Tito la triple tarea de predicador, maestro y pastor. Es una tarea de proclamación. Hay un mensaje que hay que proclamar. Hay algunas cosas que no se pueden discutir. Hay veces cuando se ha de decir: « Así dice el Señor.»

La tarea incluye animar. Un predicador que se limitara a infundirle a su audiencia un frío desaliento habría fracasado en su tarea. Hay que declararle a las personas su pecado, no para que vean que su caso es desesperado, sino para conducirlas a la gracia que es mayor que todo su pecado. Hay cosas que hay que reprender. Hay que hacerle ver al pecador su pecado; hay que guiar la mente del equivocado para que se dé cuente de su error; y despertar como sea el corazón del descuidado. El mensaje cristiano no es ningún opio para hacer dormir a la gente, sino más bien una luz que despierta. a las personas y les hace ver cómo son de veras, y cómo es Dios.

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