Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

  • Hebreos 3: Más grande que el mayor

    Hermanos que estáis consagrados a Dios, que compartís el llamamiento celestial: por todo lo dicho debéis fijar vuestra atención en Jesús, en Quien creéis como Apóstol y Sumo Sacerdote de Dios, Que fue fiel al Que Le nombró, como Moisés…
  • Gálatas 3: El don de la gracia

    ¡Oh gálatas insensatos! ¿Quién os ha echado mal de ojo, precisamente a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado sobre Su Cruz? Decidme simplemente esto: ¿Recibisteis el Espíritu por hacer las obras que establece la Ley, o porque escuchasteis y…
  • Filipenses 3: El gozo indestructible

    En cuanto a todo lo demás, hermanos, ¡gozaos en el Señor! Yo no me canso de repetiros las mismas cosas, y para vosotros es lo más seguro. Pablo establece dos cosas muy importantes. (i) Establece lo que podríamos llamar la…
  • Efesios 3: La cárcel y los privilegios

    Para comprender el fluir del pensamiento de Pablo en este pasaje hay que advertir que los versículos 2-13 forman un largo paréntesis. Por esta causa, en el versículo 14, vuelve a retomar y reanudar el tema que inició en el…
  • Colosenses 3: La vida de la resurrección

    Así que, puesto que habéis resucitado con Cristo, poned el corazón en las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Ocupad vuestra mente con pensamientos que se concentren en las cosas de arriba en lugar…
  • 2 Tesalonicenses 3: Una última palabra

    Para terminar, hermanos, seguid orando por nosotros para que la Palabra de Dios realice su carrera y reciba su corona de gloria -como sucede entre vosotros-, y para que estemos a salvo de estos hombres malvados y malignos, porque no…
  • 2 Timoteo 3: Tiempos de terror

    Debes darte cuenta de esto: en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La Iglesia original vivía en una era en la que se presentía un final inminente; se esperaba la Segunda Venida en cualquier momento. El Cristianismo se había acunado…
  • 2 Corintios 3: Cartas personales de Cristo

    ¿Es que estamos empezando a recomendarnos a nosotros mismos? No creeréis que necesitamos -como algunos que andan por ahí- cartas de recomendación para vosotros o de vosotros. Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, que todo el mundo puede…
  • Romanos 2: La responsabilidad del privilegio

    Así que tú, hombre, que juzgas a los demás, tampoco tienes defensa. Cuando juzgas a otros te condenas a ti mismo; porque, aunque te eriges en juez, haces lo mismo que todos. Sabemos que los que hacen ciertas cosas están…

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