Comprometidos a Sembrar La Palabra de Dios

  • Santiago 3: Importancia de dominar la lengua

    Hermanos míos, no haya entre ustedes tantos maestros, pues ya saben que quienes enseñamos seremos juzgados con más severidad. Los maestros tenían una importancia de primer orden en la Iglesia Primitiva. Siempre que se los menciona, es con honor. En…
  • Romanos 3: La fidelidad de Dios y la infidelidad humana

    -Entonces, ¿qué tiene un judío que no tenga otro cualquiera? ¿O qué ventajas tienen los que han sido circuncidados? -Muchas, se mire como se mire. En primer lugar, tienen esta ventaja: Que es a los judíos a los que se…
  • 1 Timoteo 3: Los dirigentes de la iglesia

    Hay un dicho que todos debemos creer: Si uno aspira al cargo de supervisor de la iglesia, es un trabajo digno el que se ha propuesto. El supervisor debe ser un hombre que no esté sujeto a críticas. Debe haber…
  • 1 Tesalonicenses 3: El pastor y su rebaño

    Fue por eso por lo que, cuando ya no podíamos soportarlo más, decidimos quedarnos solos en Atenas y enviaros a Timoteo, nuestro hermano y siervo de Dios en la Buena Nueva de Cristo, para que os fortaleciera y animara en…
  • 1 Pedro 3: La predicación callada de una vida hermosa

    Y vosotras lo mismo, esposas: tened respeto a vuestros maridos para que, si el de alguna rechaza creer en el Evangelio, pueda ser ganado para Cristo sin recurrir a las palabras al ver vuestro comportamiento puro y reverente. Pedro vuelve…
  • 1 Juan 4: Los privilegios de la vida exhuberante del espíritu

    Así es como sabemos que Él mora en nosotros: por el Espíritu Que Él nos ha dado. Amados, no creáis a cualquier espíritu; sino probad los espíritus para ver si proceden de Dios; porque han salido por el mundo muchos…
  • 1 Corintios 4: Los tres juicios

    En consecuencia, lo que tenéis que pensar de nosotros es que somos servidores de Cristo y administradores de los secretos que Dios revela a Su propio pueblo. En la vida corriente de cada día, lo que se espera de los…
  • 1 Corintios 3: importancia suprema de Dios

    En cuanto a mí, hermanos, no pude hablaros como si fuerais espirituales, sino que tuve que hablaros como a los que no habían pasado todavía de la etapa meramente humana, como a niños en Cristo. Como si dijéramos, os di…
  • 1 Corintios 2: La proclamación y el poder

    Así que, hermanos, cuando fui a vosotros no llegué anunciándoos el Evangelio con una retórica o una sabiduría ostentosas; porque entre vosotros yo no pretendía saber de nada más que de Jesús, el Mesías crucificado. Por eso estuve con vosotros…

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