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Santiago 4: Causa de las discordias

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Santiago prosigue. Esta incertidumbre de la vida no debe conducirnos ni al miedo ni a la inactividad, sino a una total dependencia de Dios. Siempre ha sido la característica de las personas serias y responsables el hacer sus planes en esa dependencia de la que Pablo habla a los corintios: «Iré a veros pronto, si es la voluntad del Señor» (1 Corintios 4:19). «Espero pasar algún tiempo con vosotros, si el Señor me lo concede» (1 Corintios 16:7). Jenofonte escribe: «Sean así todas estas cosas, si así lo quieren los dioses. Y si alguien se pregunta por qué encontramos a menudo esta frase escrita, “si los dioses quieren,” yo le haría saber que, si hubiera experimentado los riesgos de la vida, no se sorprendería tanto.» Platón cuenta una conversación entre Sócrates y Alcibíades. Alcibíades dice: «Haré eso si quieres, Sócrates.» Y Sócrates le contesta: Alcibíades, esa no es manera de hablar.» «¿Cómo tendría que haber dicho?» «Pues, Si Dios quiere.» Minucio Félix escribe: «¡Que Dios lo quiera! A una persona normal le sale instintivamente el hablar así.» Entre los árabes se oye frecuentemente: «Imsa Allah» -«Si Allah quiere» , de donde se dice que viene la palabra española ojalá. Lo curioso es que los judíos no parece que tuvieran una expresión equivalente. En este sentido tenían que aprender de los otros pueblos. La actitud verdaderamente cristiana no es vivir paralizados por el miedo a la incertidumbre del futuro, sino el dejarlo en las manos de Dios con todos nuestros planes, contentos de que no se lleven a cabo si no son la voluntad de Dios. El que no tiene esto presente es culpable de arrogante presunción. La palabra original es alazoneía. Alazoneía era en un principio la actitud del charlatán, que ofrecía curas milagrosas que no curaban nada y presumía de cosas que no podía hacer. El futuro no está en las manos de los hombres, y ninguno puede pretender arrogantemente que tiene poder para decidirlo. Santiago acaba con una advertencia. Si uno sabe que algo está mal pero sigue haciéndolo, comete un pecado. Lo que quiere decir es que, si se nos ha advertido, y se nos ha hecho ver la verdad, y seguimos disponiendo de nuestra propia vida sin tener en cuenta que el futuro está en las manos de Dios, escogemos seguir viviendo en un error culpable.

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