Salmo 93: La magnificencia del Rey creador

Pastor Lionel

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Este Salmo 93 muestra semejanzas con el Salmo 29 (del siglo X a. de J.C.; éste también puede ser del siglo X) y con los otros himnos a la realeza de Jehová. Aquí no vemos tantos matices escatológicos como en los Salmos 96-99, pero la proclamación de Dios como rey en sí incluye el pasado, el presente y el futuro (el Salmo también se clasifica como Salmo Real). El AT proyecta dos líneas escatológicas reales paralelas: El señorío de Jehová que reinará sobre el universo y el ungido de Jehová que reinará desde Sion. El NT muestra que las dos líneas se juntan y se unen en Jesucristo.

La magnificencia del Rey creador

El versículo 1 nos da dos desafíos:

1) hemos de proclamar que Jehová reina, y
2) debemos contemplar su magnificencia. Cuando adoramos, celebramos la majestad de Dios que es rey del universo. Este Dios creó todo, afirmó el mundo, de modo que podemos confiar en él. No hemos de temer ni los poderes malignos, pues Dios ha vencido y reina. Si el salmista del AT pudo cantar esta verdad, cuánto más nosotros que también disfrutamos la victoria de Cristo.

Desde la antigüedad enfatiza que no llega a ser rey ahora; ha sido rey desde la antigüedad. ¡Qué base de confianza, firmeza, poder y eternidad de un Dios personal.

La creación magnifica al Rey

Alzaron los ríos su sonido. Las imágenes de poderosas hondas sonoras dan un vigor impactante a la poesía. El contexto debe ser un lugar montañoso con ríos tumultuosos: una escena que hace recordar el poder creador de Dios. El salmista también puede tener en mente la victoria de Dios sobre el caos y sobre todos los poderes malignos.

La palabra y la santidad del Rey

Tus testimonios. Pensar en la firmeza de la creación hace que el salmista piense en la revelación de Dios, que también está firme. Las Escrituras descansan sobre la integridad de Dios. Así podemos confiar en él.

La santidad adorna o “es la hermosura de tu templo”. La misma palabra sólo ocurre aquí y en Isaias 52:7 : !Cuán hermosos son… los pies… Como en el Salmo 99, aquí se enfatiza la santidad de Dios, una santidad que debe reflejarse en su pueblo.

A través de los años es la misma frase con que termina el Salmo 23: por días sin fin.

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