Salmo 92: Testimonio de alabanza

Pastor Lionel

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Salmo 92:1 Salmo. Cántico para el día de reposo. Bueno es dar gracias al SEÑOR, y cantar alabanzas a tu nombre, oh Altísimo;

Cada mañana y cada noche se ofrendaban animales en sacrificio como un acto de adoración bajo el sistema mosaico.

Salmo 92:2 anunciar por la mañana tu bondad, y tu fidelidad por las noches,

Durante el feriado de Acción de Gracias, nos centramos en nuestras bendiciones y expresamos nuestra gratitud a Dios por ellas. Pero la gratitud debe estar siempre en nuestros labios. Nunca podemos dar las suficientes gracias a nuestros padres, amigos, líderes y sobre todo a Dios. Cuando la acción de gracias se vuelve una parte integral de su vida, descubrirá que su actitud hacia esta cambiará. Será más positivo, misericordioso, amoroso y humilde.

Salmo 92:3 con el decacordio y con el arpa, con la música sonora de la lira.

El uso de instrumentos en los servicios de adoración tiene toda la aprobación de las enseñanzas de la Escritura.

Salmo 92:4 Porque tú, oh SEÑOR, me has alegrado con tus obras, cantaré con gozo ante las obras de tus manos.

Salmo 92:5 ¡Qué grandes son tus obras, oh SEÑOR, cuán profundos tus pensamientos!

Salmo 92:6 El hombre torpe no tiene conocimiento, y el necio no entiende esto:

En los escritos del AT el necio no es meramente un tonto sino un consumado pecador.

Salmo 92:7 que cuando los impíos brotaron como la hierba, y florecieron todos los que hacían iniquidad, sólo fue para ser destruidos para siempre.

Salmo 92:8 Mas tú, oh SEÑOR, excelso eres eternamente.

Salmo 92:9 Porque he aquí, tus enemigos, SEÑOR, porque he aquí, tus enemigos perecerán; serán esparcidos todos los que hacen iniquidad.

Serán esparcidos (literalmente, se dispersarán): El mal, por su propia naturaleza, desintegra, a causa de que debilita y más tarde destruye.

Salmo 92:10 Pero tú has exaltado mi poder como el del búfalo; he sido ungido con aceite fresco.

El búfalo es un símbolo de fuerza.

Salmo 92:11 Mis ojos satisfechos han mirado a los que me acechaban, y oyen mis oídos de los malhechores que se levantan contra mí.

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