Salmo 90 Dios es eterno

Salmo 90: Dios es eterno

Salmo 90:1 Oración de Moisés, hombre de Dios. SEÑOR, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación.

Este salmo da inicio a una serie de cánticos dedicados al culto en el día de reposo

Salmo 90:2 Antes que los montes fueran engendrados, y nacieran la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios.

Moisés se refiere a la infinitud de Dios en comparación con la brevedad de la vida.

Salmo 90:3 Haces que el hombre vuelva a ser polvo, y dices: Volved, hijos de los hombres.

Quebrantado : Esto es, el ser humano vuelve al polvo

Salmo 90:4 Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche.

El día hebreo se dividía en vigilias de tres horas cada una. Moisés nos recuerda que mil años son como un día para el Señor. El tiempo no limita a Dios. Es muy fácil desalentarse cuando pasan los años y el mundo no mejora. Debido a que no podemos ver hacia el futuro, a veces nos preguntamos si Dios lo puede ver. Pero no cometa el error de suponer que Dios tiene las mismas limitaciones que nosotros. A El no lo limita el tiempo de ninguna manera. Podemos depender de Dios porque El es eterno.

Salmo 90:5 Tú los has barrido como un torrente, son como un sueño; son como la hierba que por la mañana reverdece;

Esta metáfora subraya lo que se afirma en el versículo precedente sobre la brevedad de la vida: un torrente súbito, un sueño en el que se pierde el sentido del tiempo, la hierba perecedera.

Salmo 90:6 por la mañana florece y reverdece; al atardecer se marchita y se seca.

Salmo 90:7 Porque hemos sido consumidos con tu ira, y por tu furor hemos sido conturbados.

Salmo 90:8 Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia.

Yerros : La naturaleza pecadora del hombre es lo que en última instancia explica la brevedad de su vida. Dios conoce nuestros pecados como si los tuviera extendidos ante El, incluso los pecados secretos. No necesitamos ocultar nuestros pecados ante El porque podemos hablarle abierta y sinceramente. Pero aun cuando conoce toda esa terrible información de nosotros, sigue amándonos y quiere perdonarnos. Esto, en lugar de asustarnos y llevarnos a encubrir nuestros pecados, nos debería alentar a acercarnos más a El.

Salmo 90:9 Porque por tu furor han declinado todos nuestros días; acabamos nuestros años como un suspiro.

Salmo 90:10 Los días de nuestra vida llegan a setenta años; y en caso de mayor vigor, a ochenta años. Con todo, su orgullo es sólo trabajo y pesar, porque pronto pasa, y volamos.

Si la vida de alguien se prolonga 10 años, sólo significa más molestia y trabajo , que pronto pasan como sueño olvidado

Salmo 90:11 ¿Quién conoce el poder de tu ira, y tu furor conforme al temor que se te debe?

La ira de Dios constituye la reacción divina al uso irresponsable del tiempo por el hombre. Deberíamos considerar con temor nuestra responsabilidad de responder a Dios por todos nuestros actos en la vida.

Salmo 90:12 Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.

Percatarnos de que la vida es corta nos ayuda a utilizar el poco tiempo que tenemos de una manera sabia. Nos ayuda a centrarnos en usar la vida para un bien eterno. Dedique tiempo para contar sus días al preguntar: «¿Qué quiero que suceda en mi vida antes de morir? ¿Qué pequeño paso puedo dar hoy hacia ese propósito?»

Salmo 90:13 Vuelve, SEÑOR; ¿hasta cuándo? y compadécete de tus siervos.

El Señor aprecia la contrición y el arrepentimiento humanos y se muestra compasivo.

Salmo 90:14 Sácianos por la mañana con tu misericordia, y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días.

De mañana : Temprano, al comienzo del día cantaremos y nos alegraremos .

Salmo 90:15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y a los años en que vimos adversidad.

Salmo 90:16 Manifiéstese tu obra a tus siervos, y tu majestad a sus hijos,

Tu obra : Actos de misericordia y salvación.

Salmo 90:17 y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, la obra de nuestras manos confirma.

Estos pensamientos hacen que el salmista caiga de rodillas en oración.

La luz : La placidez, la belleza de la luz del día. Porque nuestros días están contados, queremos que nuestro trabajo cuente. Queremos ser eficaces y productivos. Deseamos ver revelado ahora el plan eterno de Dios y que nuestra obra refleje su permanencia. Si nos sentimos insatisfechos con esta vida y todas sus imperfecciones, recuerde que nuestro deseo de ver nuestra obra establecida está delante de Dios. Pero nuestro deseo puede satisfacerse únicamente en la eternidad. Hasta entonces debemos seguir amando y sirviendo a Dios.

Suplica colectiva. El Dios eterno y el hombre fugaz

Este primer salmo en el Libro IV del Salterio se atribuye a Moisés. Se cree que los títulos fueron agregados a los salmos más tarde de su composición, aunque son parte del texto heb. De modo que se discute si debemos pensar que realmente fue escrito por Moisés o si fue escrito mucho más tarde (algunos dicen el tiempo posexílico) pero tomando en cuenta la situación de él. Taambién podría ser una composición de Moisés reeditada en tiempo posterior. Pero el Salmo ciertamente cabe bien en la escena de Deuteronomio 2, cuando Moisés se acercaba al fin de su vida. También está lleno de sabor de Deuteronomio.

Algunos sugieren que el Salmo está compuesto por dos poemas: uno, versículos 1-12 tiene que ver con todos los seres humanos, mientras el otro, versículos 13-17, tiene que ver con Israel. Pero las dos partes muestran un enlace literario complejo y muy bien hecho. La primera parte es la base para la segunda; además las dos partes están entretejidas por su estructura literaria. Los versículos 1, 2 y 16, 17 forman una “inclusión” o envoltura para lo demás; también los versículos 11 y 12 hacen una transición entre las dos partes.

Se han encontrado otros detalles de estructura literaria que muestran notable trabajo literario. El versículo 4 parece seguir lógicamente al versículo 2, entonces los versículos 1b, 2 y 4 forman un tipo de marco o envoltura alrededor del versículo 3; en su turno, los versículos 3 y 5-10 forman una unidad, entonces los versículos 3, 5 y 6 forman un marco alrededor del versículo 4. Esta estructura de versículos entrelazados sigue a través del Salmo.

El contenido también merece estudio cuidadoso; la primera parte señala la grandeza de Dios en contraste con lo pasajero y pequeño que es el hombre. El lenguaje sublime acerca de Dios nos hace recordar Isaías 40. Después, en los versículos 7-10 hay un lamento por el sufrimiento bajo el castigo de Dios y al final una serie de peticiones por la misericordia de Dios. La eternidad y firmeza de Dios es la respuesta a nuestra vida inestable y pasajera.

Dios es eterno

La palabra heb. para morada aquí se traduce refugio igual que en Deuteronomio 33:27 : El eterno Dios es tu refugio, y abajo están los brazos eternos. Aquí también (v. 2) el énfasis está en la eternidad de Dios. La mente humana no alcanza la trascendencia ilimitada de Dios tanto en tiempo como en poder y en espacio. Este es el Dios que ha sido fiel en nuestra experiencia y a través de generaciones.

El hombre es pasajero

Todo el párrafo muestra el gran contraste entre Dios y el hombre. En comparación con el poder de Dios, el hombre es un granito de arena, y asimismo en cuanto a durabilidad. Pero la gran masa de seres humanos no se da cuenta de lo pasajero que son porque están tan ocupados con este mundo. Si pueden levantar la vista a una perspectiva más amplia cambiarán su valores.

Mil años… como el día. Esto se cita en 2 de Pedro 3:8; sencillamente muestra el gran contraste entre Dios y el hombre. No es que Dios no tenga consciencia del tiempo o de la sucesión de hechos, el salmista dice que nuestros tiempos están en su mano; él está consciente de nuestro tiempo.

La comparación del hombre como la hierba que se corta y se seca se encuentra en otros salmos y en la enseñanza de Jesús. Es una ilustración apta de lo transitorio que es la vida del ser humano.

El hombre bajo el juicio de Dios

El problema del hombre no consiste solamente en su debilidad, sino también en su enemistad con Dios. El salmista reconoce que toda la humanidad cae bajo la ira de Dios porque todos han pecado. El salmista recuerda la enseñanza de Génesis 2 y 3 y señala hacia la de Romanos 1 y 2. El versículo 8 indica que somos culpables; los versículos 7 y 9 forman un marco para el 8.

El versículo 10 simplemente dice que aun los que viven un poquito más de 70 años, que es lo normal, son pasajeros y la mayor parte de la vida no es placentera. Los versículos 11 y 12 forman una transición entre el lamento de los versículos 7-10 y la súplica de los versículos 13-17. Ya empieza a hablar del temor de Dios. El castigo de Dios sobre la humanidad debe dirigir a los seres humanos hacia el temor de Dios.

Pero muy pocos han aprendido a “contar sus días”, y no se dan cuenta de lo efímero de su vida. Hoy pueden medir la distancia al sol y la luna y a las estrellas y la cantidad exacta de tiempo para que la luz llegue de ellas, pero no han aprendido a contar sus propios días. Aun si son lit. las cifras de larga vida de los prediluvianos, ninguno vivió por mil años, que para Dios no es más significante que un día. Solamente Dios puede dar la sabiduría para contar, o evaluar, o juzgar, nuestros días; sólo Dios puede hacernos entender la realidad.

Todo esto debe llevarnos al temor de Dios que es el principio de la sabiduría.

Oración por la gracia de Dios

Esta sección usa el lenguaje común a las súplicas de la comunidad. Las peticiones empiezan con el versículo 12, pero el versículo 12 todavía es parte del lamento. Las peticiones aquí corresponden a las necesidades mencionadas antes: cf. enséñanos con la necesidad de conocimiento; la petición por salvación con el sufrimiento bajo la ira de Dios; el ruego por la estabilidad con lo transitorio de la vida.

¡Vuelve, oh Jehová!, el clamor es que Dios vuelva de su ira y vuelva a tener misericordia. La misma palabra heb. (shub) también se usa dos veces en el versículo 3, pero allí aplicada al hombre.

Por la mañana; la mañana es tradicionalmente el tiempo para buscar a Dios. El salmista dice que si Dios, al principio del día, nos inunda con su misericordia, podemos cantar y alegrarnos, pues sólo Dios puede dar una base para gozo verdadero. La combinación de días y años también se usa en los versículos 4 y 9.

El salmista no apela a ninguna justicia propia, reconoce que necesita la misericordia de Dios. Pero sabe que cuando se manifieste la obra de Dios en tus siervos el resultado será gozo, firmeza y el establecimiento de la obra de nuestras manos.

Aunque mucho del Salmo tiene tono triste, empieza y termina con confianza en Dios. Se destaca el contraste entre la eternidad de Dios y lo pasajero del hombre.

El propósito es que Dios tenga misericordia, que no olvide que el hombre es tan pasajero, que actúe ahora.

La Biblia no divide entre lo físico y lo espiritual como nosotros acostumbramos hacer. Lo espiritual, lo físico y lo emocional forman una totalidad. También la Biblia se mueve entre lo particular y lo general. Muchos salmos reconocen en particular que Israel sufre por su apostasía del pacto. Aquí, el salmista seguramente reconoce esto, pero lo relaciona con la situación univerSalmo del hombre bajo la ira de Dios. La situación del ser humano no es la que Dios quiso; la alienación de Dios, la caída en Génesis 3 cambió el rumbo de la humanidad. Toda la Biblia presenta el plan de Dios para restaurar a esta humanidad. En el proceso, el pueblo de Dios, redimido y separado por Dios para ministrar a los demás, reconoce que también participa en los sufrimientos de toda la humanidad.

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