Salmo 68: Un cántico de victoria en el éxodo

Pastor Lionel

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Salmo 68:6 Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; sólo los rebeldes habitan en una tierra seca.

David cree que la defensa de los indefensos es el motivo de la guerra. La voluntad divina une a las personas en familias, Orden familiar. Algunas veces nos referimos a las difíciles circunstancias en las cuales la gente nace como «un parto accidentado». Pero, visto desde la perspectiva divina, que formemos parte de una familia humana no es un accidente: es una decisión divina. «Dios junta a los solitarios en familias». De hecho, la protección y el cuidado que uno recibe en la familia es tan esencial para la vida humana, que Dios prometió intervenir personalmente a favor de las viudas y los huérfanos que pierden la protección normal de un padre y un esposo. Cuando nos sintamos tentados a quejarnos acerca de nuestra familia, o pensemos que mejor habría sido nacer en otro lugar, necesitamos recuperar esta perspectiva divina. Ello no quiere decir que debamos ser pasivos y fatalistas en cuanto a nuestra situación; tampoco implica que así nos libraremos de la pena o el sufrimiento. Sin embargo, nos recuerda que el bienestar de nuestras familias humanas descansa sobre la promesa y el cuidado de nuestro Padre en los cielos, y que su propósito amante y soberano intervendrá para nuestro beneficio.

Salmo 68:7 Oh Dios, cuando saliste al frente de tu pueblo, cuando marchaste por el desierto, (Selah)

Salmo 68:8 tembló la tierra; también se derramaron los cielos ante la presencia de Dios; el Sinaí mismo tembló delante de Dios, el Dios de Israel.

El monte Sinaí jugó un papel importante en la historia de Israel. Fue allí donde Dios se reunió con Moisés y lo comisionó para guiar a Israel fuera de Egipto. Fue en el monte Sinaí adonde volvió la nación de Israel, recibió las Leyes y la presencia de Dios hizo que temblara todo el monte. Este monte sagrado servía como recordatorio para el pueblo de las palabras y las promesas de Dios.

Salmo 68:9 Tú esparciste lluvia abundante, oh Dios, tú fortaleciste tu heredad cuando estaba extenuada.

Salmo 68:10 Los de tu pueblo se establecieron en ella; en tu bondad, oh Dios, proveíste para el pobre.

Tú saliste : David extrae esta sección del canto de batalla de Débora

Salmo 68:11 El Señor da la palabra; las mujeres que anuncian las buenas nuevas son gran multitud:

grande multitud, tsaba: Un ejército, una compañía, una muchedumbre, una turba; una unidad militar. Este sustantivo representa una gran masa de personas o cosas. Tsaba aparece más de 425 veces en el Antiguo Testamento. Las huestes (los ejércitos) del cielo son los innumerables cuerpos celestiales, que Dios ha creado. Un título mediante el cual se denomina frecuentemente a Dios es Jehovã «de los ejércitos», Yahweh tsabaot Jehová de los ejércitos es el Dios de los ejércitos de Israel, el cual tiene también ejércitos espirituales bajo su mando

Salmo 68:12 Los reyes de los ejércitos huyen; sí huyen, y la que se queda en casa repartirá el botín.

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