Salmo 59: Un inocente perseguido

Salmo 59:1 Para el director del coro; según tonada de No destruyas. Mictam de David, cuando Saúl envió hombres y vigilaron la casa para matarlo. Líbrame de mis enemigos, Dios mío; ponme a salvo en lo alto, lejos de los que se levantan contra mí.

Salmo 59:2 Líbrame de los que hacen iniquidad, y sálvame de los hombres sanguinarios.

Salmo 59:3 Porque, he aquí, han puesto emboscada contra mi vida; hombres feroces me atacan, pero no es por mi transgresión, ni por mi pecado, Señor.

Acechando : La historia de la huida de David con la ayuda de Mical se halla en 1Sa_19:10-17.

Salmo 59:4 Sin culpa mía, corren y se preparan contra mí. Despierta para ayudarme, y mira.

Salmo 59:5 Tú, Señor, Dios de los ejércitos, Dios de Israel, despierta para castigar a todas las naciones; no tengas piedad de ningún inicuo traidor. (Selah)

Salmo 59:6 Regresan al anochecer, aúllan como perros, y rondan por la ciudad.

A la tarde : Esta sección y versículos 14-17 son similares y se leen como coros en las dos estrofas de este cántico de fe.

Salmo 59:7 He aquí, se jactan con su boca; espadas hay en sus labios, pues dicen: ¿Quién oye?

Los hombres viles maldicen a Dios como si no pudiera escucharlos ni responderles. Pero Dios se ríe de ellos. Los impíos actúan como si Dios no pudiera verlos y castigarlos. Pero Dios observa con paciencia hasta el día en el que sus acciones se levanten para acusarlos. Los que somos creyentes debemos tener cuidado y no seguir esas mismas prácticas necias como lo hacen los malvados. Debemos recordar que Dios escucha y ve todo lo que hacemos.

Salmo 59:8 Mas tú, oh Señor, te ríes de ellos; te burlas de todas las naciones.

Salmo 59:9 A causa de su fuerza esperaré en ti, porque Dios es mi baluarte.

Aunque expulsado de su casa, David halló refugio en una torre más segura (literalmente traducida aquí como defensa).

Salmo 59:10 Mi Dios en su misericordia vendrá a mi encuentro; Dios me permitirá mirar victorioso a mis enemigos.

A David lo perseguían los que convirtieron su amor en celos y por lo tanto querían matarlo. Sus amigos de confianza, e incluso su hijo, se volvieron en su contra. ¡Qué amor tan voluble! Sin embargo, David sabía que el amor de Dios hacia él era inalterable. «Jehová es bueno; para siempre es su misericordia». La misericordia de Dios hacia todos los que confían en El también es tan permanente como la que tuvo con David. Cuando el amor de otros se acabe o nos desilusione, podemos descansar en el amor inalterable de Dios.

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