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Salmo 51: Oración de arrepentimiento

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Hisopo : Hierba asociada a los rituales de limpieza y purificación; se menciona simbólicamente en relación con la limpieza del alma. La palabra hebrea para lavar no evoca el simple enjuague en agua, sino el exprimir y golpear la ropa para sacarle la suciedad. David aspiraba a una limpieza total de sus pecados.

En Egipto, los israelitas usaron manojos de hisopo para untar la sangre del cordero en los dinteles de las puertas de sus casas. Esto los mantendría a salvo del ángel de la muerte. A través de este acto los israelitas mostraron su fe y aseguraron su liberación de la esclavitud en Egipto. Este versículo, por lo tanto, hace un llamado a la purificación por el pecado y a la disposición para servir a Dios.

Salmo 51:8  Hazme oír gozo y alegría; que se regocijen los huesos que has quebrantado.

Salmo 51:9  Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis iniquidades.

Salmo 51:10  Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.

Debido a que nacemos pecadores, nuestra inclinación natural es complacernos a nosotros y no a Dios. David siguió esta inclinación cuando tomó la esposa de otro hombre. También nosotros la seguimos cuando pecamos en cualquier forma. Al igual que David, debemos pedir a Dios que nos limpie desde adentro, que nos limpie el corazón y el espíritu para tener pensamientos y deseos nuevos. La buena conducta solo proviene de un corazón y un espíritu limpios. Pida a Dios que se los dé.

Salmo 51:11  No me eches de tu presencia, y no quites de mí tu santo Espíritu.

Salmo 51:12  Restitúyeme el gozo de tu salvación, y sostenme con un espíritu de poder.

¿Se ha sentido estancado en su fe alguna vez, como si todo lo hiciera automáticamente? ¿Acaso ha establecido el pecado una brecha entre usted y Dios, haciéndolo parecer distante? David se sentía así. Pecó con Betsabé y el profeta Natán acababa de confrontarlo. En su oración a Dios suplicó: «Vuélveme el gozo de tu salvación». Dios quiere que estemos cerca de El y que experimentemos su vida plena y completa. Pero el pecado inconfesado hace que esa intimidad sea imposible. Confiese su pecado a Dios. Aun así tendrá que enfrentarse a las consecuencias terrenales, como lo hizo David, pero Dios le devolverá el gozo de andar con El.

Salmo 51:13  Entonces enseñaré a los transgresores tus caminos, y los pecadores se convertirán a ti.

Cuando Dios perdona nuestro pecado y restaura nuestra relación con El, queremos alcanzar a otros que necesitan este perdón y esta reconciliación. Mientras más haya sentido el perdón de Dios en su vida, más deseará hablar de ello a los demás.

Salmo 51:14  Líbrame de delitos de sangre, oh Dios, Dios de mi salvación; entonces mi lengua cantará con gozo tu justicia.

Salmo 51:15  Abre mis labios, oh Señor, para que mi boca anuncie tu alabanza.

Salmo 51:16  Porque no te deleitas en sacrificio, de lo contrario yo lo ofrecería; no te agrada el holocausto.

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