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Salmo 46: Dios es nuestro refugio y fortaleza

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Salmo 46:1 Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré, compuesto para Alamot. Cántico. Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.

Alamot (título): Significa «doncellas», esto es, voces de soprano. Algunos especialistas piensan que esto es una añadidura al salmo anterior, que habla del matrimonio de una princesa real.

Pronto auxilio : Alude a una ayuda que ha probado ser segura en el pasado, por lo que ninguna futura calamidad debe ser temida.

Los Salmos 46-48 son himnos de alabanza, que celebran la liberación de algún gran enemigo. Tal vez el Salmo 46 se escribió cuando el ejército asirio invadió la tierra y rodeó Jerusalén

Salmo 46:2 Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;

Jesús estaba tan confiado en que Dios acompañaba al hombre, que enseñó que la fe puede mover los montes al corazón del mar

Salmo 46:3 aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah)

El temor de que los montes o las ciudades caigan de repente al mar debido a una explosión nuclear persigue a mucha gente en la actualidad. Pero el salmista dice que incluso si el mundo se acabara, «¡no temeremos!» Aun frente a una destrucción total, expresó una gran confianza en la capacidad de Dios para salvarlo. Parece imposible enfrentarse al fin del mundo sin temor, pero la Biblia es clara: Dios es nuestro refugio aun frente a la destrucción total. No es un simple refugio temporal, es nuestro refugio eterno y pude fortalecernos en toda circunstancia.

Salmo 46:4 Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo.

En comparación con el amenazante contorno, un apacible río abastece al santuario de Dios.

Salmo 46:5 Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba.

Muchas grandes ciudades tienen ríos que fluyen a través de ellas, sosteniendo así la vida de la gente al hacer posible la agricultura y facilitando el comercio con otras ciudades. Jerusalén no tenía río, pero tenía a Dios que, como un río, sostenía la vida del pueblo. Mientras Dios vivió entre su pueblo, la ciudad fue invencible. Pero cuando el pueblo lo abandonó, Dios lo dejó y Jerusalén cayó ante el ejército babilónico.

Salmo 46:6 Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio El su voz, y la tierra se derritió.

Salmo 46:7 El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)

Jehová de los ejércitos (en hebreo Yahweh Sabaot ): es una frase común en la era de los reyes hebreos y fue utilizada por Ana en 1 de Samuel 1:11

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