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Salmo 41: Súplica individual desde el lecho del dolor

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«El hombre de mi paz» también puede traducirse como «mi amigo íntimo». Este versículo aparece en el Nuevo Testamento como una profecía de la traición a Cristo. Judas, uno de los doce discípulos de Jesús, pasó tres años aprendiendo, viajando y comiendo con El y se le confió las finanzas del grupo. A la larga Judas, que conocía muy bien a Jesús, lo traicionó

Salmo 41:10  Mas tú, Jehová, ten misericordia de mí y hazme levantar, y les daré el pago.

Pago : Su sentido es hacer justicia a los enemigos. Como rey, David estaba obligado a hacerlo.

Salmo 41:11  En esto conoceré que te he agradado: en que mi enemigo no se alegre de mí.

Salmo 41:12  En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado y me has hecho estar delante de ti para siempre.

Salmo 41:13  ¡Bendito sea Jehová, el Dios de Israel, por los siglos de los siglos! ¡Amén y amén![f]

Este versículo es la doxología que cierra el «Libro primero» de los Salmos. Amén está tomado de la palabra hebrea cuya raíz se halla en las palabras «verdad» o «fiel», y que en el NT se traduce comúnmente como «verdadero». Salmos se divide en cinco «libros» y cada uno finaliza con una doxología – Fórmula de alabanza a la divinidad, especialmente a la Trinidad – o  a Dios. El primer libro, capítulos 1-41, nos lleva por un viaje a través del sufrimiento, la tristeza y un gran gozo. Nos enseña muchas cosas acerca del amor eterno de Dios y del cuidado que tiene de nosotros, y la forma en que debemos confiar en El aun en las experiencias diarias de la vida.

Verdad en acción a través de los Salmos

Un paso hacia el conocimiento de Dios Saber y creer que Dios es omnisciente nos ayuda a no escondernos de él.
Comprende que Dios ve y conoce todas las cosas. Cree que nada de lo que haces está oculto a los ojos de Dios.
Orientaciones para crecer en piedad Vivir en piedad es algo completamente diferente a vivir como nos enseña el mundo. Ella se opone a nuestra naturaleza carnal y pecaminosa. Por lo tanto, como la piedad no se aviene con el pecado, necesitamos la ayuda sobrenatural del Espíritu Santo. Para vivir en piedad hace falta un cambio radical en nuestra manera de hablar, conducirnos y pensar.
Honra al Señor en tu conversación y conducta.
Rehúsa responder airadamente. Consúltalo con la almohada y dedica tiempo a la reflexión.
Deja que Dios llene tus pensamientos y evita así las debilidades.
Honra tus compromisos y tu palabra aunque ello sea costoso para ti.
Habla y piensa sólo de la manera que sabes agrada a Dios.
Comprende que la justicia rechaza por completo las conductas incorrectas.

Pasos hacia la santidad

Los creyentes consagrados viven de una forma distinta a la gente del mundo, y no permiten que el sistema de valores del mundo domine sus vidas. Si damos un lugar al mundo en nuestras vidas sufriremos las consecuencias.
No conduzcas tu vida por los caminos que el mundo propone, no participes en actividades dudosas y no seas sarcástico . Vive de manera diferente como parte del pueblo de Dios.
Comprende que permitirle al mal desarrollarse en tu corazón traerá desilusión y problemas innecesarios a tu vida.

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