Salmo 3: Suplica individual, confianza en la crisis

Clamor a Dios

El versículo 3 empieza con un pero importante. A pesar de la apariencia de derrota segura y de que David pudiera dudar del apoyo de Dios por causa de su pecado anterior, supo que Dios le había perdonado y que estaba en su voluntad; de modo que clamó a Dios con toda confianza. Dios es su escudo, su protector, pero es más, es su gloria, es un honor servir a tal Señor. El que levanta mi cabeza es “el que me lleva en victoria”. En vez de estar deprimido, cabeza abajo, confía con la cabeza levantada. Y, como siempre, me respondió.

Descanso en Dios

¡Qué confianza! ¡Pudo dormir bien a pesar de la oposición abrumadora de los enemigos! Sólo la experiencia de caminar con Dios y crecer en la fe puede dirigir a tal seguridad en la respuesta de Dios. Decenas de millares es una palabra hebrea semejante a muchos en los versículos 1, 2. Casi todo el pueblo había seguido a Absalón. Esta estrofa no termina en selah porque no temeré no se dice en tono de triunfo.

De Dios es la victoria

¡Levántate…! es lo que dijo Moisés; pide de Dios acción decisiva. Dios quiere que hagamos peticiones específicas. Lo demás del versículo 7 puede indicar lo que Dios acostumbra hacer: “Tú golpeas …” y “Tú quebrantas …” o puede expresar el deseo o la petición: “que golpees … y quebrantes …” A la luz de la primera parte del versículo y del uso del hebreo chi H5221, la última traducción parece más aceptable.

El salmista reconoce que la victoria es completamente la obra de Dios. Tu pueblo indica que la oración no es egoísta; David tiene en mente el bien del pueblo de Dios. En los salmos, el salmista siempre está seguro de que Dios escucha y contesta.

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