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Salmo 28: Suplica individual y alabanza por la respuesta

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Sal 28:1  Salmo de David. A ti clamo, oh  Señor; roca mía, no seas sordo para conmigo, no sea que si guardas silencio hacia mí, venga a ser semejante a los que descienden a la fosa.

Roca es un símbolo aplicado a Dios que destaca sus atributos: El  Señor protege y da refugio.

Sal 28:2  Escucha la voz de mis súplicas cuando a ti pido auxilio; cuando levanto mis manos hacia el lugar santísimo de tu santuario.

Sal 28:3  No me arrastres con los impíos ni con los que obran iniquidad, que hablan de paz con su prójimo, mientras hay maldad en su corazón.

Es muy fácil fingir una amistad. La gente malvada a veces nos monta un teatro de bondad y amistad para lograr lo que quiere. David, como rey, pudo haber conocido mucha gente que le fingió amistad para lograr sus propias metas. David sabía que Dios los castigaría llegado el momento, pero oró que su castigo llegara rápidamente. Los verdaderos creyentes deberían ser sinceros y francos en todas sus relaciones.

Sal 28:4  Dales conforme a su obra y según la maldad de sus hechos; dales conforme a la obra de sus manos; págales su merecido.

Sal 28:5  Porque no tienen en cuenta los hechos del  Señor ni la obra de sus manos, El los derribará y no los edificará.

Sal 28:6  Bendito sea el  Señor, porque ha oído la voz de mis súplicas.

Oyó : Probablemente constituye un declaración de fe, porque la alabanza a menudo incluye este elemento de fe

Sal 28:7  El  Señor es mi fuerza y mi escudo; en El confía mi corazón, y soy socorrido; por tanto, mi corazón se regocija, y le daré gracias con mi cántico.

Cántico : No sólo agradecimiento mental, sino que conviene expresar verbalmente la alabanza cuando Dios derrama su gracia sobre nuestras vidas.

Sal 28:8  El  Señor es la fuerza de su pueblo, y El es defensa salvadora de su ungido.

Sal 28:9  Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad, pastoréalos y llévalos para siempre.

Bendito : El orden de oración y alabanza aquí es el contrario del que aparece en el salmo anterior; pero de todas maneras, ambos elementos deben ser considerados como ingredientes necesarios de una conversación con Dios.

Suplica individual y alabanza por la respuesta

Este Salmo es el último del grupo de tres que demuestran varios paralelos. Pueden haber surgido de la misma experiencia; algunos piensan que su origen fue la rebelión de Absalón, otros creen que fue una enfermedad. Se notan ecos de este Salmo en Isaías y Jeremías.

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