Salmo 25 : Oracion de confianza

Pastor Lionel

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Salmo 25:1  Salmo de David. A ti, oh Señor, elevo mi alma.

Aunque incompleto, este es un salmo acróstico, donde la primera palabra de cada versículo comienza con letras sucesivas del alfabeto hebreo.

Salmo 25:2  Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado, que no se regocijen sobre mí mis enemigos.

Setenta y dos salmos (casi medio libro) hablan de enemigos. Los enemigos son los que no sólo se oponen a nosotros, sino que además se oponen al estilo de vida que Dios quiere ver en nosotros. Las tentaciones son enemigas: dinero, éxito, prestigio, el sexo opuesto. Y nuestro mayor enemigo es Satanás. David pide a Dios que impida que sus enemigos lo venzan porque se oponen a todo lo que Dios es. Si sus enemigos triunfaban, David temía que muchos pensaran que era en vano vivir para Dios. David no cuestiona su propia fe, sabía que Dios triunfaría. Pero no quería que el triunfo de sus enemigos fuera un obstáculo para la fe de otros.

Salmo 25:3  Ciertamente ninguno de los que esperan en ti será avergonzado; sean avergonzados los que sin causa se rebelan.

Salmo 25:4  Señor, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas.

David expresó su deseo de que Dios lo guiara. ¿Cómo recibimos nosotros dirección de Dios? El primer paso es querer ser guiado y darnos cuenta de que Dios guía principalmente por su Palabra, la Biblia. El Salmo 119 nos habla del conocimiento infinito que se halla en la Palabra de Dios. Al leer y aprender constantemente de ella, obtenemos sabiduría para percibir la dirección de Dios en cuanto a nuestra vida. Podemos vernos tentados a demandar respuestas de Dios, sin embargo David pidió dirección. Cuando tenemos deseo de buscar a Dios, aprender de su Palabra y obedecer sus mandatos, recibiremos su guía precisa.

Salmo 25:5  Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día.

Salvación : Aquí significa ante todo inmediata liberación de la adversidad. Verdad, emet: Certeza, estabilidad, confiabilidad, lo justo. Emet deriva del verbo aman  el cual significa «estar firme, permanecer y establecido». Emet encierra un sentido de confianza, firmeza y seguridad. Por lo tanto, la verdad es algo a lo cual una persona puede confiar su vida. David oró para que la verdad de Dios lo preservara. La Escritura habla de «varones de verdad» y de la «ley de verdad»; y particularmente del «Dios verdadero [o Dios de la verdad]». Curiosamente, emet se escribe con la primera, la última y la letra central del alfabeto hebreo. Por esto, los rabinos hebreos concluyeron que la verdad constituye el sostén del principio y el fin de toda la creación, así como de todo lo que ella encierra.

Salmo 25:6  Acuérdate, oh Señor, de tu compasión y de tus misericordias, que son eternas.

Salmo 25:7  No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; acuérdate de mí conforme a tu misericordia, por tu bondad, oh Señor.

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