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Salmo 145: Majestad y Bondad de Dios

Himno de alabanza a Jehová Rey. Acrostico

Este Salmo, el último de los salmos acrósticos, era importante en el Talmud, por esa razón y porque habla del amor de Dios a todos; y era importante en la iglesia primitiva donde se acostumbró usarlo durante el almuerzo. El salmista usa a menudo el adjetivo “todo” para exaltar la grandeza del poder y el amor de Dios.

Exaltación de Dios Rey

“Exaltar” es “subir” o “levantar”. Cuando alabamos a Dios lo “levantamos” en nuestro canto y en nuestra habla; el efecto debe ser que nosotros, y otros, tengamos más alto concepto de él. Nuestra alabanza no lo exalta si no lo exaltamos en la vida diaria.

“Bendecir su nombre” destaca que la alabanza es para que él se goce, es para mostrar nuestro amor a él. Uno decide a quién ama; el creyente toma una decisión definida de bendecir a Dios. Con doble énfasis, eternamente y para siempre, el salmista muestra su seguridad en Dios, que incluye una vida continuada con él, aun después de la muerte.

No habla solamente de la duración eterna de esta comunión con Dios en la alabanza, sino se goza de ella cada día; y de nuevo agrega eternamente y para siempre. La variación poética con exaltaré y bendeciré en los versículos 1 y 2 ejemplifica la belleza del paralelismo en la poesía hebrea.

Jehová merece toda esta alabanza porque realmente es grande. Aunque el hombre moderno piensa dominar la creación con su tecnología, esta misma tecnología muestra cada vez más la grandeza del universo. Con más razón que nunca el creyente hoy puede gritar: Su grandeza es inescrutable.

Sus obras maravillosas

Ahora el salmista presenta detalles; la grandeza de Dios se manifiesta en sus obras y hechos. Celebrar estas obras y hechos de Dios es una manera de alabarle. Esto es lo que hacía Israel en sus grandes fiestas. El salmista amontona vocablos: “tu majestad brillantemente gloriosa”, para enfatizar lo maravilloso de lo que Dios ha hecho.

En los versículos 4 y 5 el salmista nos da varios desafíos para nuestra adoración. Primero hablarán; hemos de hablar de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. También los padres y adultos lo cuentan y lo celebran ante otra generación (v. 4); debemos decir a los hijos lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Además, debemos “meditar” en las maravillas de Dios; nos hace agradecidos y aumenta la confianza en Dios. Igual que el salmista, veremos en los actos de Dios su bondad y su justicia. Te exaltaré, mi Dios, el Rey

Su misericordia y su reino

Pareciera que estos dos temas no deben estar juntos, pero es por su misericordia que podemos estar en su reino. Clemente y compasivo (v. 8) destaca el amor de Dios; sobre esto se construye su reino.

Bueno en el versículo 9 habla de su actitud bondadosa, y dice que Jehová tiene esta actitud para con todos. Dios es justo; tiene que actuar con ira contra la maldad; pero es lento, se retrasa su ira. Sólo cuando el ser humano insiste en rechazarlo tiene que actuar así.

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