Salmo 135: Pueblo elegido de Dios

Dios omnipotente, creador

Hemos de alabar a Dios por su grandeza. Cuando pensamos en lo maravilloso de este planeta y la grandeza del universo que Dios creó, nos mueve a adorarle. Debemos entender la frase más que todos los dioses a la luz de versículos 15-18. Para el salmista sólo existen como objetos de adoración, no son dioses (aunque parece que hubo poderes demoníacos en religiones paganas). Quiere enfatizar que Dios tiene todo el poder del universo, no tiene rivales, puede hacer todo lo que ha querido.

Hace subir… es de Jeremias 10:13 (o viceversa). Dios está activo en lo que acontece aun en la naturaleza.

Dios libertador

Los eventos del éxodo (y el peregrinaje) se usan a través de la Biblia para mostrar cómo Dios interviene en la historia para liberar a su pueblo oprimido. En el NT se usan como ejemplo de su poder de liberar a las personas de la opresión del pecado y del diablo. Juzgó al opresor (v. 8); hizo señales y milagros, venció a los enemigos; y dio la tierra prometida a su pueblo. En estos versículos tenemos eco de pasajes como Deuteronomio 3:21; 4:38; 7:1; 9:1; 11:23 y Josue 23:9.

Dios es eterno

Ahora el salmista se dirige a Dios reconociendo que es eterno y su misericordia no cambia de generación en generación; por eso es confiable. Aun en el juicio el salmista confía porque Dios es justo y a la vez tendrá misericordia de sus siervos.

Censura de la idolatría

Estos versículos son casi iguales a Job 115:4-8. La adoración al Dios verdadero implica renunciar a otros dioses. La verdadera fe en Dios requiere decisión definida. El salmista se burla de los ídolos y sus adoradores. Esos ídolos no tienen ningún poder, son simplemente la proyección del ser humano.

Exhortación final a la alabanza

El triple llamado a la alabanza de los Job 115:9-11 y 118:2-4 aquí se amplía y es cuádruple, se agrega casa de Leví. El salmista no termina con la censura de la idolatría; la mejor arma contra la falsa religión es la decisión y acción definidas de alabar a Dios y proclamar su mensaje. La exhortación es a todo Israel y a todos los que temen a Jehová, pero también notamos la mención de la casa de Aarón y de Leví. Cuando los que se dedican a un ministerio especial en la casa de Dios descuidan la adoración verdadera, las consecuencias son tristes, pues pueden enfriar y desviar a todo el pueblo de Dios. A todos los que sirven en la iglesia, en cualquier forma, esta exhortación es de suma importancia. Hemos de bendecir a Dios, pues él mora en Jerusalén, mora entre su pueblo. ¡Aleluya!

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