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Salmo 113: Bienandanza del Justo

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Sal 113:1  ¡Aleluya! Alabad, siervos del SEÑOR, alabad el nombre del SEÑOR.

Alabad : Este salmo, y los cánticos de Aleluya que siguen, eran entonados en dos partes en cada lugar donde se celebraba la Pascua. Es al canto de la segunda parte a la que se refiere Mateo 26:30, poco antes de la crucifixión de Jesús. Ante los ojos de Dios, el valor de una persona no tiene relación alguna con su riqueza ni posición social. Mucha gente que se ha destacado en la obra de Dios comenzó en la pobreza. Dios sobrepasa los órdenes sociales de este mundo, eligiendo a menudo a sus líderes y embajadores futuros de entre los desechos sociales. ¿Trata usted a los despreciados por la sociedad como si tuvieran algún valor? Demuestre mediante sus acciones que todas las personas son valiosas y útiles ante los ojos de Dios.

Sal 113:2  Bendito sea el nombre del SEÑOR desde ahora y para siempre.

Sal 113:3  Desde el nacimiento del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del SEÑOR.

Sal 113:4  Excelso sobre todas las naciones es el SEÑOR; su gloria está sobre los cielos.

Sal 113:5  ¿Quién es como el SEÑOR nuestro Dios, que está sentado en las alturas,

Sal 113:6  que se humilla para mirar lo que hay en el cielo y en la tierra?

Se humilla : La maravillosa condescendencia de Dios no conoce límites y se manifiesta más tarde en la encarnación y crucifixión de Jesús (Phi_2:5-8). El postulado deísta sobre la lejanía de Dios recibe aquí un golpe mortal.

Sal 113:7  El levanta al pobre del polvo, y al necesitado saca del muladar,

Él levanta del polvo al pobre : Estas palabras están tomadas de la oración de Ana en 1 de Samuel 2:5, 1 de Samuel 2:8. Polvo y muladar son símbolos de la más absoluta pobreza

Sal 113:8  para sentarlos con príncipes, con los príncipes de su pueblo.

Sal 113:9  Hace habitar en casa a la mujer estéril, gozosa de ser madre de hijos. ¡Aleluya!

Himno al Dios alto que ama a los humildes

Los Salmos 113-118 constituyen el “Hallel egipcio” que se cantaba más tarde en las tres grandes fiestas judías: Pascua, Pentecostés y Tabernáculos. Se llama “egipcio” por su uso importante en la Pascua. Los judíos cantaban los Salmos 113 y 114 antes de la comida pascual y 115-118 al final: hubieran sido los últimos cantos de Jesús antes de la crucifixión.

“Hallel” viene del mismo vocablo que aleluya (“alabad a Jehová”). Hubo otros dos hallel de menos importancia: el llamado “gran hallel” (los Sal. 120-136, especialmente 136) y el “pequeño hallel” (los Sal. 146-150).

Alabanza al Dios alto

El verbo imperativo halelu (alabad) se usa tres veces en el primer versículo. Hace falta un llamado, una decisión definida de alabar a Dios.

Oh siervos puede ser un llamado especial a los que sirven en el templo, pero todo el pueblo de Dios es “siervo”. Todo creyente es un siervo de Dios. ¡Qué privilegio es ser siervo del Dios del universo!

El nombre de Jehová se repite tres veces en los versículos 1-3. En el AT nombre conlleva la esencia de la persona, su naturaleza y todo lo que es. Cuando vivimos y oramos en el nombre del Señor estamos confesando nuestra confianza en todo lo que él es.

Los versículos 2 y 3 extienden la alabanza a Dios sin límites en cuanto al tiempo y en cuanto al espacio. Nuestro anhelo debe ser que Dios sea alabado en todo tiempo y en todo lugar.

Alto… destaca la grandeza de Dios sobre todas las naciones de toda la tierra; y no sólo eso, sino sobre los cielos. Hoy sabemos más de cuán vastos son los cielos; nuestro Dios es glorioso aun más allá de todas las galaxias que vemos con los mejores telescopios.

El Dios alto levanta a los humildes

Se humilla para mirar es una figura, pues Dios está presente en todo lugar. El salmista enseña con contraste; Dios es tan alto que debe humillarse aun para mirar en el cielo y en la tierra. Si sólo para mirar acá Dios tiene que humillarse, cuánto más tuvo que humillarse Jesús para redimir al ser humano.

Levanta… al pobre. Si Dios se humilla para ayudar al ser humano, no le interesa ganar el aplauso de los grandes de la tierra; más bien quiere alcanzar a los más pobres y necesitados y levantarlos. Es una buena descripción del ministerio de Jesús y lo que debe ser el ministerio de la iglesia. Polvo es símbolo de una condición humilde y basura del abandono y la pobreza más profunda.

Los versículos 7 y 8a son citados del cántico de Ana en 1 de Samuel 2:8; entonces, el salmista al pensar en la experiencia de Ana, usa el ejemplo de la mujer estéril. En las tradiciones y leyes antiguas, la mujer sin niños no tenía una posición firme en la casa de su marido.

En el Magníficat, María toma este mismo tema del cántico de Ana. Dios se humilló para levantar a los pobres seres humanos; ahora el creyente en Cristo está sentado con Cristo en los lugares celestiales. Debemos decir con el salmista: ¡Aleluya!

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