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Salmo 112

Sal 112:10  Lo verá el impío y se irritará; rechinará los dientes y se consumirá; el deseo de los impíos perecerá.

Se irritará : Remordimiento por no actuar caritativamente en la vida, aunque más drásticas son a veces las consecuencias que aguardan a los malvados

El hombre de Dios.

Como el que precede y el que sigue, éste Salmo empieza con ¡aleluya! Los Salmos 111 y 112 son gemelos (aunque el 111 es un himno de alabanza y el 112 es sapiencial). Los dos son acrósticos y tienen la misma estructura. Hay frases enteras que son idénticas, pues el salmista quiere mostrar que el hombre de Dios manifiesta el carácter de Dios. En contraste con la mayoría de los seres humanos que tratan de enriquecerse de cualquier manera o aprovecharse de los demás, el que teme a Jehová ordena su vida por el patrón divino.

El hombre de Dios bendecido

Despues de ¡Aleluya! cada línea empieza con otra letra del alfabeto heb. El Salmo 111 termina hablando del temor de Jehová; ahora el salmista describe la vida del que teme a Dios. Bienaventurado (?ashré) también significa “feliz” o “dichoso”. ¡Qué privilegio es conocer al Dios verdadero y ser cuidado por él!

Nótese cómo empieza el hombre de Dios; primero teme a Dios, le ama, es reverente. También se deleita en sus mandamientos, quiere hacer su voluntad. Este hombre que es bienaventurado pone a Dios primero en su vida; lo ama y le obedece. Se deleita es la misma raíz que se complacen en Job 111:2. El que ama a Dios se goza en sus obras y en su voluntad.

Su descendencia. Lo que hace una persona no sólo afecta a su propia vida, sino influye en toda su familia y toda su descendencia. La Biblia pone mucha importancia en la familia; Dios promete bendecir a los descendientes de los justos. Cada creyente debe ser un instrumento de la bendición de Dios.

Bienes y riquezas indican que Dios provee abundantemente. A la vez, la Biblia muestra que los justos sufren, a menudo son perseguidos, sufren los efectos de la corrupción de la raza humana. La Biblia provee una visión equilibrada. Es claro aquí que la fuente de nuestros bienes y riquezas es la bondad de Dios.

Su justicia permanece… es la misma frase que se usa en el Job 111:3b. Dios quiere producir en sus hijos su propio carácter. No es sólo un intento de copiar, es un don, una relación viviente entre la justicia de Dios y la justicia del hombre de Dios. El que teme a Dios hace lo correcto y sus hechos permanecen.

El hombre de Dios confiado y generoso

Resplandece. La frase también puede ser: “Se levanta (el hombre de Dios) en la oscuridad, una luz a los rectos.” En tal caso, enfatiza que el hombre de Dios es canal de bendición a otros.

El justo también es clemente y misericordioso (las mismas palabras que describen a Dios en el Job 111:4b). Así como Dios es misericordioso, el que le sigue siente compasión por los demás. Este párrafo destaca dos características del hombre de Dios: confía en Dios y demuestra compasión a los demás seres humanos. Los que prosperan están propensos a caer en varias trampas; el párrafo indica cómo evitar estas trampas:

1) el egoísmo
2) el temor
3) la mezquindad (o avaricia)

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