Salmo 107: Benignidad de la Providencia Divina

Sal 107:16  Porque El rompió las puertas de bronce e hizo pedazos las barras de hierro.

Sal 107:17  Por causa de sus caminos rebeldes, y por causa de sus iniquidades, los insensatos fueron afligidos.

Sal 107:18  Su alma aborreció todo alimento, y se acercaron hasta las puertas de la muerte.

Sal 107:19  Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR y El los salvó de sus aflicciones.

Sal 107:20  El envió su palabra y los sanó y los libró de la muerte.

Liberación de nuestra «ruina». SANIDAD DIVINA. En este salmo la enfermedad es el castigo por la transgresión. El transgredir implica violar a sabiendas los límites conocidos de la obediencia. De ahí que el castigo no sea tanto una acción directa de Dios como consecuencia indirecta de haber ignorado las bendiciones que provienen de cumplir su voluntad, y exponernos así a los juicios que supone violarla. Sin embargo, la liberación puede llegar mediante un genuino arrepentimiento. A menudo la gente clama a Dios sólo cuando la asalta la calamidad. Las tormentas nos llegan a todos. Súbitas dificultades o una severa enfermedad pueden alcanzarnos debido a nuestra decadencia espiritual, consciente o inconsciente. Pero este texto enseña que si buscamos a nuestro Sanador con un corazón contrito, clamando por liberación, la calamidad puede ser trastocada y recibiríamos sanidad, tanto física como espiritual. El Señor escuchará un clamor como ese, y entonces nos sanará con «su palabra». (Un bello ejemplo de esto puede verse en la sanidad que el siervo del centurión recibió de Jesús)

Sal 107:21  Den gracias al SEÑOR por su misericordia y por sus maravillas para con los hijos de los hombres.

Sal 107:22  Ofrezcan también sacrificios de acción de gracias y pregonen sus obras con cantos de júbilo.

Las ofrendas de gratitud eran un tipo de ofrenda de paz que un israelita entregaba en sacrificios de agradecimiento; pero este versículo quizás se refiera también a sacrificios verbales de adoración y alabanza

Sal 107:23  Los que descienden al mar en naves y hacen negocio sobre las grandes aguas,

Sal 107:24  ellos han visto las obras del SEÑOR y sus maravillas en lo profundo.

Sal 107:25  Pues El habló, y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar.

Sal 107:26  Subieron a los cielos, descendieron a las profundidades, sus almas se consumían por el mal.

Sus almas se derriten : Otra forma de decir que han perdido el valor.

Sal 107:27  Temblaban y se tambaleaban como ebrios, y toda su pericia desapareció.

Sal 107:28  Entonces en su angustia clamaron al SEÑOR y El los sacó de sus aflicciones.

Sal 107:29  Cambió la tempestad en calma y las olas del mar callaron.

Sal 107:30  Entonces se alegraron porque las olas se habían aquietado, y El los guió al puerto anhelado.

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