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Salmo 103: El amor y perdón de Dios

El amor y perdón de Dios

Hace justicia y derecho. Este tema se enfatiza mucho a través de la Biblia. Si Dios hace justicia, los hombres también son responsables por la justicia. Y precisamente es la falta de justicia la que produce los “oprimidos”. (La frase “los que padecen violencia” traduce la palabra heb. para oprimidos.)

En todo el proceso del éxodo y peregrinaje en el desierto Dios mostró sus obras a los hijos de Israel. Era un proceso de entrenamiento con lecciones para nosotros. Pero Moisés iba más a fondo, pidió conocer los caminos de Dios.

El salmista recalca la gran misericordia de Dios. Calvino dijo que nuestra peor falla es la arrogancia que roba a Dios la alabanza que merece.

No contenderá para siempre no significa aquí lo mismo que en Génesis 6; aquí el salmista recalca que Dios perdona y olvida. El versículo 10 sigue ampliando el tema, pues nuestros pecados merecen muchísimo más castigo, pero Dios ha provisto una redención en amor. En los sacrificios, que señalan hacia la muerte de Jesús, Dios muestra su misericordia sin violar su justicia.

La grandeza de su misericordia

En este párrafo el salmista usa figuras para explicar la grandeza infinita de la misericordia de Dios. Primero dice que es inmedible, pues es como la altura de los cielos sobre la tierra. Es cierto que hoy podemos medir las distancias a los planetas y estrellas, pero son tan grandes que el efecto es lo mismo: la misericordia de Dios es sin explicación y sin medida, sobre los que le temen.

La otra figura enfatiza lo mismo, cuando Dios perdona los pecados, no los trae a la memoria de nuevo; tampoco debemos hacerlo nosotros. El que cree lo que dice Dios en pasajes como 1 de Juan 1:9 no sufrirá de un sentido de culpa.

Todavía el salmista agrega otra comparación, la compasión del padre hacia sus hijos. ¡Qué tremendo es ser hijo de Dios en Cristo y saber que él nos cuida así! Además, Dios entiende nuestras debilidades; fuimos hechos del polvo y todavía lo somos. A la vez el NT no deja esto como excusa de seguir en pecado, pues el creyente tiene al Espíritu Santo y la victoria en Cristo.

Su misericordia es eterna

En este párrafo el salmista contrasta lo pasajero del hombre con la eternidad de Dios. Es cierto que el hombre a menudo florece, puede hacer grandes proyectos; pero no duran mucho. Aun la palabra hombre es ?enosh que lleva la connotación de debilidad. Reconocer que nuestra vida es muy breve y pasajera debe hacernos evaluar bien nuestro valores, nuestros propósitos, y vivir a la luz de la eternidad.

Desde la eternidad y hasta la eternidad es un eco del Job 90:2. La misericordia de Dios es estable y duradera, no cambia. Tampoco cambia su norma de justicia ni su pacto. Los seres humanos siempre anhelan la seguridad; ¿qué puede proveer más seguridad que la misericordia de Dios? Así Pablo dice: Por lo cual estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo porvenir, ni poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.

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