Salmo 10: Plegaria pidiendo la destrucción de los malvados

Descripción de los impíos

Inmediatamente el salmista dice la clave de todo el Salmo: Con arrogancia el impío persigue al pobre. Se notan dos de las características más notables de los impíos: la arrogancia y la violencia. Los siguientes versículos dan una serie de características de los impíos que persiguen a los justos y a los inválidos.

Se gloría del apetito… se parece al mundo de hoy día. Muchos se jactan de satisfacer sus apetitos; eso motiva mucho del consumismo de nuestra cultura. La codicia y el desprecio por Dios y por sus normas éticas les caracterizan.

Esta altivez del impío estorba cualquier comunión con Dios. Sus motivos son los opuestos de los que el creyente desea, pues él busca a Dios y Dios está en todos sus pensamientos.

Sus caminos están siempre torcidos porque su motivación está equivocada. Tus juicios están muy por encima quiere decir que están lejos de su vista; es lo opuesto del Job 18:22.

Su arrogancia le hace ciego a los peligros de su vida. Confía en sí mismo y en su “suerte” para él y para sus descendientes. Lo que es una persona se manifiesta por lo que dicex; no tiene problemas en hablar mentiras y engañar a todo el mundo.

Su “habilidad” de engañar la usa para aprovecharse de otras personas y de los pobres. Su vida es completamente egocéntrica. Hace caso omiso de Dios porque cree que Dios no se interesa en estos asuntos. Para el salmista, nadie que cree que Dios se interesa en los seres humanos podría portarse así.

El impío, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; no está Dios en ninguno de sus pensamientos.

Clamor a Dios

Los salmos nos enseñan cómo orar. El salmista usa lenguaje fuerte con imperativos: ¡Levántate…! Pide que Dios actúe ahora, que no se olvide de su compromiso con los pobres. Dios quiere que sus hijos pidan.

El salmista no solamente pide, sino también razona con Dios; insinúa que los impíos desprecian a Dios porque Dios no juzga sus acciones impíos.

Pero el salmista sabe que Dios ve y que hará justicia. Dios está consciente de todo lo que ha pasado y toma en serio el clamor del desdichado y del huérfano.

En el versículo 15, el salmista pide juicio drástico sobre los malos. Nosotros no oramos contra individuos sino para que Dios haga justicia; pero en cuanto a la batalla espiritual, sí pedimos que Dios destruya a los emisarios del diablo.

Dios hará justicia

El salmista brota de nuevo en una alabanza basada en la confianza en Dios que es rey sobre todo. Puesto que es rey sobre todas las naciones, todo el mundo es su tierra. La fe del salmista ha ido creciendo a través de esta meditación. Lo mismo sucede cuando adoramos a Dios. Que Jehová es rey y juez sobre todas las naciones, sobre toda la gente, es de suma importancia para el creyente, le asegura que Dios hará justicia.

Acecha desde un escondite, como el león

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