Salmo 11: El refugio del justo

Salmo 11:1 El refugio del justo[a] Al músico principal. Salmo de David. En Jehová he confiado; ¿cómo decís a mi alma que escape al monte cual ave?,

Salmo 11:2 porque los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para lanzarlas en oculto a los rectos de corazón.[b]

Salmo 11:3 Si son destruidos los fundamentos, ¿qué puede hacer el justo?[c]

Aunque a David le hubiese gustado escapar de todas sus dificultades, ello es imposible porque sus enemigos y las circunstancias adversas lo rodean.

Salmo 11:4 Jehová está en su santo Templo;[d] Jehová tiene en el cielo[e] su trono; sus ojos observan, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.[f]

David se vio forzado a huir para salvar su vida en varias ocasiones. Ser el rey ungido de Dios no lo hizo inmune a la injusticia y al odio de otros. Este salmo pudo haber sido escrito cuando David estaba siendo perseguido por el rey Saúl, o durante los días de la rebelión de Absalón. En ambas ocasiones, David huyó, pero no porque todo se hubiera perdido sino porque sabía que Dios tenía las riendas. Si bien evitó los problemas con sabiduría, no huyó de ellos por temor.

David parece estar hablando a aquellos que le aconsejan huir de sus enemigos. La fe de David contrastaba dramáticamente con el temor de sus consejeros. La fe en Dios nos impide perder la esperanza y nos ayuda a resistir el miedo. Los consejeros de David tenían miedo debido a que veían sólo circunstancias aterradoras y fundamentos que se desmoronaban. David estaba seguro y optimista porque sabía que Dios era más grande que cualquier cosa que sus enemigos pudieran llevar en su contra.

Cuando se sacuden los fundamentos y usted desea esconderse, recuerde que Dios sigue llevando las riendas. Su poder no ha disminuido por el curso que hayan tomado los acontecimientos. Nada sucede sin su conocimiento ni su permiso. Cuando tenga ganas de salir huyendo, huya hacia Dios. El restaurará la justicia y la bondad en la tierra en su tiempo.

Salmo 11:5 Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia los repudia su alma.

Es una prueba para la paciencia y la fe del justo contemplar al malvado cometiendo injusticias. El Señor espera hasta ver quien se mantiene fiel a los caminos de la justicia.

Dios no evita que los creyentes tengan circunstancias difíciles, sino que pone a prueba tanto al justo como al malvado. Para algunos, las pruebas de Dios se vuelven como fuego que refina, mientras que para otros, se vuelven un incinerador para destrucción. No haga caso omiso de las pruebas y los retos que surjan en su paso por la vida. Uselos como oportunidades de crecer.

Salmo 11:6 Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre[g] y viento abrasador serán la porción de su copa.

Azufre : Asociado a veces con el castigo divino. El cáliz representa las experiencias amargas que se deben enfrentar. Véase Mateo 26:39, donde Jesús tuvo que beber del cáliz, consciente de que se aproximaba el momento de su sacrificio.

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