Rut 3: Rut y Booz en la era

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Rut 3: Rut y Booz en la era

Le impresiona también a Boaz el hecho de que Rut no haya ido tras los jóvenes, sean pobres o ricos. No que ella no tuviera la libertad o derecho de hacerlo, pero que su manera de actuar ha demostrado más claramente su jésed, su lealtad, bondad y amor para la familia y el pueblo en general. Este comentario de Boaz da a entender que él no se considera entre los jóvenes. No conocemos su edad (ni la de Rut, específicamente hablando); pero sí, sabemos que ella ha sido llamada una “joven moabita” y que al ser nuera de Noemí (es decir, la esposa del hijo de Noemí cuando vivía), probablemente tendría la edad promedio de un adulto joven, tal vez unos 30 años. Boaz evidentemente era un hombre de más edad, probablemente soltero hasta entonces. Sería un matrimonio “cuarenta/veinte”, o “abril y octubre”, como se lo puede denominar. Tarde, pero no demasiado tarde (no como Noemí caracterizó sus propias posibilidades).

La narrativa no deja la impresión de que estas cosas toman a Boaz por entera sorpresa. A lo mejor ya había estado pensando en ellas, él mismo. Algunos creen que la estrategia de Noemí ya tomaba en consideración que Rut y Boaz sentían atracción el uno por el otro. La Biblia deja esa parte a nuestra imaginación (que no falta). Lo cierto es que Boaz promete hacer su parte, pero trae a colación un obstáculo: …hay otro pariente redentor más cercano que yo. Algunos creen que Noemí (y Rut) ignoraba(n) este hecho. Parece difícil aceptar eso, dada la astucia de Noemí en general y la identificación que ella hizo de Boaz como “uno de los parientes que nos pueden redimir”. Más bien, parece revelar que Noemí y Rut sabían de la existencia del “Fulano” con quien Boaz tendría que tratar, pero que Rut o Noemí —¡o las dos!— preferían como esposo para la “joven moabita” a Boaz. Evidentemente Dios también.

Así transcurrió la escena del encuentro de Boaz y Rut sobre el piso de la era. De veras cuesta al lector moderno pensar que en este encuentro no hubo la oferta de favores sexuales y/o la expectación de ellos. Pero el autor lo cuenta en una forma tan transparente y limpia que cabe la alusión de Boaz, en su respuesta a Rut y su petición, que todos en mi ciudad saben que tú eres una mujer virtuosa. Y aunque Boaz no quiere que se divulguen noticias acerca de la visita de una mujer… a la era, después del diálogo a media noche, él invita a Rut a volverse a acostar a sus pies “hasta la mañana”. Y los dos volvieron a dormir, sin que nada indecoroso pasara. Pareciera que ya habían oído de la verdad que dice: Amar es esperar.

Prudentemente los dos se levantan antes que nadie pudiese distinguir a su compañero, es decir, todavía de noche, y se despiden. Boaz tiene una muestra más de su generosidad e interés en Noemí: quiere mandarle “seis medidas de cebada”. Los dos participan en hacer un paquete llevable del grano, usando el manto de Rut; Boaz le ayuda a acomodarlo en su hombro (¿o cabeza?), y Rut emprende camino a casa de la suegra, seguramente meditando en todo lo transcurrido en su vida, y las posibilidades del futuro. Evidentemente Boaz no tardó en ir hacia la ciudad de Belén también. En realidad la última frase del reza en el TM, “él se fue a la ciudad”. Pero hay muchos mss. aparte del testimonio de versiones antiguas que leen “ella”. La lógica favorece esta lectura, y con buena evidencia en su favor.

Noemí analiza y aconseja

Fácilmente uno imagina a la anciana guardando vigilia con ansiedad para la llegada de Rut, después de su atrevida misión. Al llegar Rut, Noemí la recibe con la pregunta a flor de labios: ¿Qué sucedió, hija mía?. Rut le cuenta todo y le hace entrega de las seis medidas de cebada, trayendo a colación el propósito expresado por Boaz, cuando hacían el paquete: Para que no vayas a tu suegra con las manos vacías. Noemí comienza a experimentar un cambio en su estado de cosas que contrasta con sus comentarios a las mujeres del pueblo cuando llegó. ¡Y más cambios vendrán!

En el análisis de Noemí, ante el informe de lo ocurrido en la era, Boaz no iba a descansar hasta ver resuelto el asunto, cosa que ella pensaba podría suceder hoy mismo. En tales circunstancias (cuando Boaz no iba a descansar sino darle al asunto empeño y atención prioritaria), Rut podía, debía y merecía descansar, tranquilamente, hasta saber cómo resultaba la cosa. El versículo no contiene prédicas sobre la providencia, ni la fe, ni la oración; pero a la luz del NT, cabe mencionarlas todas.

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Lionel Valentin Calderón

Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco, Puerto Rico. Ha publicado varios libros entre los que destacan Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV, Bendiciones Cristianas Vols I-II y La Biblia comentada de Génesis a Apocalipsis.

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