Quisiera ser un televisor

Tomás Martín Tamayo, periodista y amigo colombiano, en uno de sus excelentes artículos periodísticos,«Oración para meditar», recoge de una postal, la sorprendente y enjundiosa oración de un niño.

Tras cuatro años -Vueltas que da el mundo- llega a mi poder. También a mi me parece sorprendente y deliciosa en su ingenuidad, y digna de ser conocida. Literalmente transcribo:

«Señor, esta noche te pido algo especial, quisiera convertirme en un televisor, quisiera ocupar su lugar. Quisiera vivir lo que vive la tele de mi casa. Es decir, tener un cuarto especial para mi y reunir a los miembros de mi familia a mi alrededor. Ser tomado en serio cuando hablo y convertirme en el centro de atención al que todos quieren escuchar, sin interrumpirle ni cuestionarle. Quisiera sentir el cuidado especial que recibe la tele cuando algo no funciona y tener la compañía de mi padre cuando llega a casa, aunque esté cansado del trabajo. Y que mi madre me busque cuando esté sola y aburrida, en lugar de ignorarme. Y que mis hermanos se peleen para estar conmigo. Y que pueda divertir a todos, aunque a veces no les diga nada. Quisiera vivir la sensación de que lo dejan todo para pasar unos momentos a mi lado. ¡Señor, no te pido mucho, sólo vivir lo que vive cualquier televisor!»

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