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Proverbios 6: Amonestación contra la pereza y la falsedad

Pastor Lionel

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Cómo evitar el escándalo sexual

1. Recordar las normas bíblicas, versículos 20–23.
2. Evitar el codiciar a la mujer ajena, versículos 24–26.
3. Evitar dar lugar a la tentación, versículos 27, 28.
4. Pensar en los resultados desastrosos de una caída, versículos 30–35.

El peligro y la locura del adulterio

Esta nueva sección es, en realidad, una continuación de los versículos 20–23. Los versículos 24–26 forman el segundo beneficio de las enseñanzas paternales, siendo el primero los versículos 22 y 23 que comenzaban con las palabras te guiarán… Este segundo beneficio acentúa las palabras te guardarán… del versículo 24.

En los versículos 24–26 se trata de nuevo el tema de la mala mujer, específicamente la mujer adúltera. Es la tercera vez ya que el maestro ha enseñado a los jóvenes sobre esta materia tan delicada pero esencial. Sin duda, la mujer y el matrimonio son un tema importantísimo en el mundo antiguo. En este mismo sentido, hay que ser honesto sobre la abundancia de información disponible hoy en día, pero no tanta relacionada con la Palabra de Dios. El maestro, inspirado por la sabiduría y apoyado por la palabra revelada, muestra coraje en analizar al fondo el tema y ver los resultados de una decisión errada.

La discusión gira sobre la identidad de la mujer, o las mujeres, en torno a las palabras la extraña, prostituta y la mujer ajena. El deseo de parte de una cantidad impresionante de autores es encontrar dos clases de mujer. La conclusión de estos comentaristas es mostrar cómo la prostituta busca los bienes del hombre, pero la adúltera pone en peligro la misma vida del hombre, mientras busca satisfacer sus pasiones en una forma ilícita.

Hay una segunda interpretación más probable a la identificación de las mujeres en los versículos 24–26 como una sola mujer, una adúltera. La primera palabra la extraña se ha visto en 2:16 y 5:3 como la adúltera. Por lo tanto, la palabra mala mujer del mismo versículo 24 es un término muy ambiguo. En el versículo 26 se encuentra la palabra zonah, traducida prostituta. El AT muestra cómo la palabra zonah se traduce como «una prostituta» o como «una que actúa como una prostituta». Este comentario adopta la definición «una que actúa como una prostituta». Por lo tanto, no se puede subestimar el interés de parte de la adúltera de adquirir los bienes del hombre, pensando que sólo la prostituta «profesional» se interesa por el dinero. Desafortunadamente, hay mujeres casadas que suplementan sus ingresos o bienes (ropa, joyas, etc.) a través de «prostituirse» en una relación adúltera. Así es el caso de la mujer adúltera en 5:3–14, quien recibe los frutos del trabajo del hombre insensato.

La mujer ajena en el versículo 26 repite la discusión en 2:16–19, ella también es nombrada la «mujer ajena o del otro». La expresión caza una vida valiosa fue descrita en el cap. 3 mostrando cómo el engaño dirigió al hombre hacia la muerte. También se describirá en los versículos 32–35, agregando una amplia discusión sobre la reacción del marido de la adúltera. Así el vocablo la mujer ajena apoya la idea que la mujer sea la adúltera. En conclusión, las cuatro palabras pueden apuntar a la adúltera y no a dos mujeres distintas. La adúltera, entonces, tendría las siguientes características: tener un carácter malo, ser del otro y ser como una prostituta.

El versículo 24 muestra cómo la lengua con su suavidad atrae al joven. Tal prominencia de los labios es muy frecuente en el mundo antiguo, y por ende en el libro de Proverbios.

Los versículos 25 y 26 cambian la estructura gramatical de la sección. Por un lado, el versículo 24 seguía la forma de la sección anterior y era una consecuencia de las enseñanzas paternales. Por otra parte, el versículo 25 entrega dos imperativos: No codicies, la palabra hebrea es «desear que» en forma neutral y fue utilizada en Exodo 20:17; ni te prenda ella… El uso de la palabra hebrea para el negativo de deseo ’al, en vez del negativo del juicio sobre un hecho, lo’, muestra cómo el maestro está intentando persuadir a los jóvenes a seguir el camino que más les conviene. La impureza de la voluntad humana se nota con la idea del «corazón que codicia». La hermosura recibe una evaluación negativa en Proverbios. Pero la hermosura puede ser una gran bendición y señal de la presencia divina, como en el caso de José, de Saúl el rey, de David, de Este entre otros. La belleza ha de unirse a la palabra divina porque ésta es la característica esencial de la belleza verdadera. Muchas veces la belleza fue la caída de algún hombrex. El atractivo, por lo tanto, se aumenta con sus ojos, es decir «los párpados», quizá «las pestañas» incluidas con algo de coloración. Ahora se nota que es la mujer que desea ser codiciada utilizando los ojos o las pestañas como una señal para atraerlo. Pero, el joven puede decir «¡No!»

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