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Proverbios 6: Amonestación contra la pereza y la falsedad

Pastor Lionel

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La oración del versículo 16 puede leerse de la siguiente manera: «Seis (cosas) hay que odió Jehová y siete una abominación a él.» La palabra «odió» expresa la naturaleza del verbo como una acción acabada. En este sentido, la actitud de Jehová es eterna; siempre va a rechazar el pecado. Además, el tiempo perfecto en esta oración expresa un hecho ya acabado pero con influencia sobre el tiempo presente. En otras palabras, la actitud de Dios es influyente ahora (y va a ser importante para la eternidad). Vale que el creyente aprenda lo que Dios ama y lo que Dios odia porque la actitud de Dios es eterna. El no va a cambiar su parecer como lo haría la naturaleza del hombre. El maestro desea fomentar en el joven el rechazo de estas características que le van a perjudicar con Dios y con los hombres.

La primera característica apunta a un gesto de los ojos que muestra la actitud del hombre. El adjetivo «altivo» viene de rum, que significa «estar en un lugar alto, ser exaltado o levantar». Por lo tanto, parece que el gesto de levantar los ojos, quizá las cejas, era una forma de mostrarse superior al prójimo y un gesto para menospreciar al otro. Aquí se muestra un orgullo insano y destructivo. La palabra de Dios es final, y su palabra es: ¡Abominable! ¡Rechazado!

La segunda característica involucra la lengua mentirosa. Ya hemos compartido la relación estrecha entre la boca y el corazón como fue establecida por Jesús. De hecho, la voluntad del hombre es dueña de todos los otros miembros del cuerpo. En Proverbios, la lengua mentirosa o los labios mentirosos es un tema frecuente. El engaño y la falsedad son sus valores. ¡Cuán grande es el daño hecho por alguna mentira! ¡Cuántas relaciones se han destruido! Otra vez se escucha la palabra de Dios. ¡Abominable! ¡Rechazado!

Las manos reciben la atención en la tercera característica. «La mano», en el mundo antiguo, significaba tener poder o tomar la autoridad sobre algo. Estar bajo la mano de alguien significaba estar sometido a su voluntad. Así los que derraman sangre buscan tener el poder sobre otros. «Derramar sangre» es un eufemismo para hacer violencia o asesinar a otro. Dos mandamientos pueden ser desobedecidos: No cometerás homicidio y no robarás. Desde el tiempo de la primera familia con el asesinato de Abel por Caín, el juicio de Dios ha sido claro. Hoy por hoy existe demasiada violencia entre los miembros de la familia y entre los amigos sobre algunos hechos de pasión. Esto se aumenta agregando la violencia por el robo y los asesinatos. En Apocalipsis, Dios dice que los que no entran al cielo son: … los cobardes e incrédulos… los abominables y homicidas… su herencia será el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda. ¡Abominable! ¡Rechazado!

Después de mencionar el orgullo, la mentira y el asesinato, el texto apunta al corazón como la cuarta característica aborrecida. El corazón es el símbolo de donde están asentados la voluntad, el conocimiento, las facultades para tomar decisiones, etc.. En este texto, se precisa un aspecto del corazón, la capacidad para trazar un plan de acción. Esta bendición tan grande de Dios se ha pervertido. Ahora el hombre malgasta la habilidad mental para dibujar algún plan malicioso o pecaminoso. Este dicho es parecido con el versículo 14, donde el corazón en todo tiempo anda pensando el mal. ¿Cómo puede alguien que tiene su mente funcionando solo en hacer mal esperar tener éxito en la vida? ¡Qué manera de perder lo mejor de la vida! Otra vez se escucha la palabra final de Dios: Bienaventurados los de limpio corazón porque ellos verán a Dios. Pero a los de corazones duros y sucios la palabra final es: ¡Abominable! ¡Rechazado!

Los pies se subrayan como la quinta característica del malo. Vale recordar que el versículo 13 hablaba de un gesto de raspar los pies como una señal fea y engañosa. Aquí en el versículo 18 los pies muestran una desesperación. Están apresurados para correr al mal. Hay un deseo de no estar ausente del lugar del mal. O quizá están apresurados para crear un lugar donde se puede hacer el mal. No cabe duda dónde se puede encontrar el malvado. Búsquelo donde se hacen las cosas ilegales e inmorales. De no estar ahí se pone desesperado. Nunca va a entender el concepto del shalom. Pero sí, va a escuchar la palabra final de Dios. ¡Abominable! ¡Rechazado!

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