Proverbios 4: La alta y constante prioridad de la sabiduría

Un compromiso integral de la persona

Esta sección se une al resto del capítulo por la frase hijo mío, el joven dirigido por el maestro (ver 1:8). Además se une por la frase mis palabras, que es paralela con mis dichos en el versículo 10 y la enseñanza en el versículo 1. Por lo tanto, el imperativo pon atención une el capítulo 4 con el capítulo 5.

El contenido del pasaje revela la profundidad y la totalidad del compromiso necesario para lograr el éxito en la vida. Los versículos 20-22 hacen referencia a mis palabrasmis dichos. En el versículo 21 se subrayan los ojos y el corazón, que simbolizan la alta visibilidad y las prioridades de uno (ojos) y el centro de la voluntad humana y de donde se toman las decisiones vitales (corazón). Las enseñanzas del sabio han de estar siempre presentes. La frase medicina para todo su cuerpo obviamente era un modismo conocido en el escenario internacional. En un escrito arameo, se encuentra la siguiente expresión: “No trates a la ligera la palabra de un rey: sea curativa para tu carne” (Las Palabras de Ahiqar, 7.95-110). La sabiduría afirma la vida del joven y a la vez muestra su poder para sanar el espíritu humano (versículo 22b).

Los versículos 23-27 detallan cuatro partes del cuerpo: corazón, boca labios, ojos vista y pies. El corazón es la parte del cuerpo que es más importante, siendo el centro del entendimiento, la voluntad y el lugar de donde se toman las decisiones. Pues, el texto dice: … de él emana la vida (versículo 23). Hay que añadir, sabiendo esto, una parte del Shema judío (la oración diaria) que viene de Deuteronomios 6:5 : Y amarás a Jehová tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

El versículo 24 enfrenta las responsabilidades del habla. El habla está ligado al corazón en cuanto la boca llega a ser el instrumento de las decisiones que salen del corazón. Como el sabio, Jesús lo describe así: … lo que sale de la boca viene del corazón…. En el versículo 24 el argumento es para distanciarse de la palabra torcida, la palabra distorsionada. Un escrito arameo lo dice así: “Más que toda vigilancia vigila tu boca, y en lo que oigas endurece tu corazón. Pues una palabra es un pájaro: una vez puesta en libertad nadie puede recobrarla… la instrucción de la boca es más ardua que la instrucción para la guerra” (Las Palabras de Ahiqar,). Jesús enseña que las cosas que contaminan al hombre salen del corazón a través de la boca. Entre la lista de los contaminantes se encuentran dos relacionados con el discurso distorsionado, “los falsos testimonios y las blasfemias”. Santiago habla del poder y de los peligros de la palabra humana.

Se desafía al joven a concentrar su atención en lo correcto en el versículo 25. Los ojos han de ver sólo lo recto. La lámpara del cuerpo es el ojo. Así que, si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará lleno de luz. Pero si tu ojo es malo, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Los ojos se nombran en otros pasajes de Proverbios. Nos hace pensar en una pintura de tres monos que no pueden escuchar al mal, ni pueden ver el mal, ni pueden hablar el mal.

Los versículos 26 y 27 hacen lo mismo con los pies como lo que está hecho con la boca. Es decir, los pies no han de desviarse del camino apropiado y seguro. Hebreos 12:13 cita la versión de la Septuaginta y articula un deseo que los caminos sean hechos muy rectos y que el cojo, es decir, el necesitado, no caiga en ellos. La palabra en el versículo 25 para recto significa “hacer plano”, ayudando así el caminar, especialmente en Palestina, donde había tantos montes y un terreno a veces difícil.

En la segunda ley de la sabiduría, Don Quijote proclama la máxima de Sócrates: “Lo segundo, has de poner los ojos en quién eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse”.

En conclusión, el pasaje desafía al joven a poner atención en todos los aspectos del ser y de la vida. Pon atención en el corazón, la boca, los ojos y los pies. Hay una canción para los niños que expresa bien el pensamiento de esta sección:

Cuida tus ojos, cuida tus ojos, lo que ves.  Pues tu Padre celestial te vigila con afán, Cuida tus ojos, cuida tus ojos, lo que ves. (Sigue con oídos, manos, boca y pies).

La pureza del corazón, de los labios, de los ojos y de los pies depende del compromiso del joven. Al formarse bien, el aspecto de la informaciónenseñanzaformación de musar, avanzará el bienestar del joven. A la vez, eliminaría la necesidad dolorosa de la reformación, un tercer aspecto del musar (disciplina). “El hombre prevenido vale por dos” reza un dicho. Es mucho mas fácil guardarse contra comenzar algún vicio que intentar quitarlo más tarde. Si no lo cree, converse con algún adicto a las drogas, o algún alcohólico o alguien que fuma. Los vicios son caros de mantener, en el sentido económico, emocional y de salud, y difíciles de quitar. Sin embargo, vale la pena despojar y eliminar la impureza o la mala costumbre. El joven ha de ser rectísimo, sin apartarse ni a la izquierda ni a la derecha (versículo 27). Jesús lo expresa de esta manera: Pero sea vuestro hablar, “sí“, “sí“, y “no“, “no“. Porque lo que va más allá de esto, procede del mal. Un modismo popular entrega el mismo desafío: “Al pan, pan, y al vino, vino.” Siempre es mejor decir la verdad aunque sea difícil y dolorosa en el momento. Hay un costo para formarse bien, pero el costo de reformarse es muchísimo más alto, y las heridas del pecado son profundas y dolorosas.

El corazón, la boca, los ojos y los pies son grandes dones de Dios, todos buenos en sí. Si es escéptico pregunte al que sufre del corazón o al mudo o al ciego o al cojo lo que significa estar privado de algún bien divino. El joven ha de dedicarse incluyendo sus dones físicos, al señorío de Cristo. Sólo de esta manera todo el cuerpo puede glorificar al Creador cumpliendo su propósito original. Y Pablo hace recordar a los creyentes en Corinto: Pues habéis sido comprados por precio. Por tanto glorificad a Dios en vuestro cuerpo.

Consejos prácticos para la juventud

1. Recordar las enseñanzas de la Biblia, versículo 20.

2. Guardar el corazón de toda corrupción, versículo 23.

3. Mantener el cuerpo físico en máximas condiciones físicas y morales, versículos 25-27.

4. Andar con buenos amigos, versículo 26.

5. Atender las palabras de sabiduría de Dios y otros,1 de Corintios 5:1-2.

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