Proverbios 3: Cómo vivir bien

La excelencia de la disciplina

Esta sección se une con los pasajes anteriores a través del mandato negativo, de las palabras Jehová e hijo mío. Se subraya el tema de la disciplina de Jehová. Hasta ahora se ha hablado de las decisiones que el joven ha de tomar. El texto empieza a mostrar cómo Dios está presente en la formación del carácter del joven. De este modo, el joven con sus decisiones y Dios con su disciplina se relacionan para lograr la madurez de un nuevo sabio.

La palabra disciplina, que viene de la palabra amplia musar, se encontró tempranamente en el texto de Proverbios. Musar es un concepto hebreo muy amplio que puede significar, como el texto en Proverbios indica, enseñanza, corrección o disciplina. A juzgar por la diversidad de las traducciones, el concepto musar incorpora toda la tarea de la educación desde la información (la enseñanza), luego la formación (la disciplina) y hasta la reformación (la corrección). Entonces, se puede traducir la palabra musar como «la información-formación-reformación». El verbo sería «informar-formar-reformar». El versículo puede leerse: «No deseches la información-formación-reformación de Jehová.» Es un trabajo integral que busca la transformación del joven.

El verbo deseches viene de ma’as, que combina la actitud de despreciar algo con la decisión de rechazarlo. El joven ha de rechazar tal actitud frente a la disciplina-formación de Jehová. Por lo tanto, no debe cansarse de la participación reformadora de Jehová en su vida.

El versículo 12 explica la motivación de Jehová para entrar en la vida del joven para disciplinarlo. El motivo de Jehová nos da la oportunidad para ver el corazón de Dios. El amor divino es, de hecho, el motivo tierno y puro. ¡Alabado sea Dios! Se preocupa por sus hijos. En este mismo sentido, el texto explica que la actitud de Dios es paralela con la de un padre bueno que tenga que disciplinar a su hijo. Por supuesto, los atributos de Dios son perfectos, mientras el padre nunca es perfecto. De todos modos, el padre tiene la responsabilidad legítima de formar a su hijo aunque él no sea perfecto. Este versículo anticipa la oración de Jesús cuando los discípulos aprenden a orar: Padre nuestro que estás en los cielos…. Un padre que rehúsa disciplinar a su hijo o es indiferente o es ignorante de la naturaleza humana. Aquí se encuentra un fuerte aliento para disciplinar a los hijos.

Los versículos 11 y 12 sirven de fundamento para el pasaje que se halla en Hebreos 12:3–13. Dentro del texto en Hebreos se citan los versículos 11 y 12 del texto griego, la Septuaginta (Heb. 12:5, 6). Además, en Hebreos 12:9 se hace la misma comparación entre la disciplina de Dios y la disciplina del padre. En este mismo sentido, Apocalipsis 3:19 declara a la iglesia en Laodicea, una iglesia que no era ni fría ni caliente: Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Sé, pues, celoso y arrepiéntete. Por fin, hay que notar el comentario de Calvino cuando se distinguía entre el castigo del pecador y la disciplina del hijo. Según Calvino, opera la ira de Dios cuando castiga al pecador, pero opera la misericordia de Dios cuando disciplina o corrige al creyente.

La sabiduría, el mayor de los bienes

Se vuelve al tema de la sabiduría en una obra literaria que puede clasificarse como «un himno a la sabiduría». El himno incorpora los versículos de esta sección (versículos 13–18) y la próxima sección (versículos 19, 20). Las imágenes que se juntan en esta sección para mostrar el valor de la sabiduría son abundantes.

La palabra bienaventurado recibe prominencia en el versículo 13 por ser la primera palabra en el texto hebreo y por hallarse en el modo «pual», que significa una intensificación de la acción que se recibe. Bienaventurado viene de la palabra que significa «dichoso o feliz». La verdadera felicidad se encuentra resumida en los pasajes con la palabra bienaventurado en Proverbios. Siempre hay que preguntar si la bienaventuranza es algo automáticamente dado cuando se cumple la condición de la palabra de Dios, o si Dios interviene a favor de uno cuando se cumple el mandato. De todos modos, cuando Dios declara que alguien es bienaventurado, hay razón para sentirse sumamente bendecido. Se clausura una parte de la sección con la repetición de la palabra al fin del versículo 18 en el texto hebreo. Entonces, bienaventurado comienza y termina la sección en el texto hebreo (versículos 13–18).

Las promesas del capítulo son varias, empezando con el versículo 2 (versículos 4, 8 y 10) y llegando a los versículos 14 ss. En seguida viene una lista de bienes importantes. Son los bienes que unen esta sección con los versículos 9 y 10. La conclusión de la sección va a declarar la sabiduría superior a todos los bienes del mundo. Para hacer tal comparación se usa la palabra tob, traducida mayor en el versículo 14 y mejor en la segunda parte del versículo 14.

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