Proverbios 3: Cómo vivir bien

Provervios 3:29 No intentes mal contra tu prójimo que habita confiado junto a ti.

Provervios 3:30 No tengas pleito con nadie sin razón, si no te han hecho agravio.

Provervios 3:31 No envidies al hombre injusto, ni escojas ninguno de sus caminos.

Provervios 3:32 Porque Jehová abomina al perverso; mas su comunión íntima es con los justos.

Provervios 3:33 La maldición de Jehová está en la casa del impío, pero bendecirá la morada de los justos.

Provervios 3:34 Ciertamente él escarnecerá a los escarnecedores, y a los humildes dará gracia.

Provervios 3:35 Los sabios heredarán honra, mas los necios llevarán ignominia.

Dios castiga al impío, pero bendice al justo.

Verdad aplicada

El libro de Proverbios nos habla de personas que tenían sabiduría y disfrutaron sus beneficios.

Proverbios 3; 4 : Es leal Beneficios: Vida larga, próspera

Instrucción de un padre : Es bondadosa Beneficios: Apoyo de Dios y de la gente

Confía en el Señor Beneficios: Reputación de buen juicio

Coloca a Dios en primer lugar Beneficios: Exito

Da las espaldas al mal Beneficios: Salud, vitalidad

Distingue el bien del mal Beneficios:l  Riquezas, honor, placer, paz

Escucha y aprende Beneficios: Protección

Hace lo bueno Proverbios 8; 9 : Posee conocimiento y discreción Beneficios: Riquezas, honor

Aborrece la soberbia, la arrogancia y la mala conducta Beneficios: Justicia Rectitud

Respeta y teme a Dios Beneficios: Vida

Da buenos consejos y tiene sentido común Beneficios: Favor de Dios Aprendizaje constante

Ama la disciplina y es fácil de enseñar Beneficios: Entendimiento

Conoce a Dios

Cómo vivir bien

El capítulo 3 juega un papel prominente en el NT. Sin duda, varios pensamientos o dichos del capítulo estaban en las vidas morales de los judíos del primer siglo. Por lo tanto, los primeros cristianos judíos eran muy sensibles a la palabra de Dios, meditando sobre la aplicación de ella a la luz de los dichos y los hechos del Mesías, Jesús de Nazaret. De verdad, la ética superior de los primeros cristianos se puede atribuir a las normas elevadas de ciertos pasajes del AT como los que se encuentran en el Pentateuco y el libro de los Proverbios. Además hay que recordar los pasajes proféticos condenando las graves faltas morales de los hebreos. Es interesante que el sacerdote, el sabio y el profeta llegan a condenar las mismas condiciones pecaminosas. El sacerdote enseña basando el contenido sobre la ley dada por Dios (los diez mandamientos, las leyes de santidad. El sabio enseña basando el contenido sobre la experiencia humana y las normas que se han formulado. Y el profeta enseña basando el contenido sobre el estado moral concreto que se puede observar a la luz de la palabra que ha llegado viva del corazón de Dios. Su trabajo apasionante viene como una reacción al estado moral y señala ciertos pecados específicos. Así la palabra divina se presenta como una muestra del carácter divino (la ley), como un reflejo de la creación (la sabiduría que se encuentra en los libros de Proverbios, Job y Eclesiastés) y como un encuentro con la inmoralidad del hombre (los escritos proféticos). Un erudito contemporáneo ha dicho: “Tanto los Proverbios como la Ley nos llaman a un compromiso con Dios y su orden divino. Ambas partes del canon (el texto como se encuentra) llaman al hombre a amar la justicia y la integridad, a cuidar al pobre y al necesitado y a aceptar la vida como un regalo atesorado por Dios… Ambas unidades de la tradición hebrea se dirigen básicamente a una expresión única de la vida buena y fiel” (Brevard S. Childs).

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