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Proverbios 25: Otros dichos de Salomón

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Proverbios 25:1  También éstos son proverbios de Salomón, que transcribieron los hombres de Ezequías, rey de Judá:

Estamos de nuevo ante el terso estilo de Salomón, en una colección de proverbios copiados por «los varones de Ezequías». Ello debe haber ocurrido alrededor del 720 a.C., después de haber sobrevivido más de doscientos años; sin embargo, no tenemos indicios de cuál pudo haber sido la fuente o la historia del documento de donde los escribas lo copiaron. Muchos de los proverbios de esta sección son más agudos y mordaces que los otros. Parece como si se tratara de los últimos escritos por Salomón, cuando estaba en la plenitud de sus facultades creadoras. Sin embargo, muchos de los que se hallan en los capítulos 25 y 26 aparecen también (a veces con las mismas palabras) en la primera colección de proverbios salomónicos. Excepto en el caso de unos pocos pasajes, se trata de conceptos muy sintetizados, cada uno de los cuales se expresa en un solo verso.

La historia del rey Ezequías se relata en 2 Reyes; 2 Crónicas e Isaías. Fue uno de los pocos reyes de Judá que honró a Dios. En contraste, su padre Acaz literalmente clavó las puertas del templo para que permanecieran cerradas. Ezequías restauró el templo, destruyó los centros de idolatría y se ganó el respeto de las naciones vecinas, muchas de las cuales llevaron regalos a Dios debido a Ezequías. No es de sorprenderse que mandara a copiar y leyera estos proverbios ya que: «En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón y fue prosperado»

Proverbios 25:2  Es gloria de Dios encubrir una cosa, pero la gloria de los reyes es investigar un asunto.

Encubrir . . . escudriñarlo : El ser humano siempre siente la necesidad de escudriñarlo todo; Dios no, porque todo lo sabe.

Proverbios 25:3  Como la altura de los cielos y la profundidad de la tierra, así es el corazón de los reyes, inescrutable.

Proverbios 25:4  Quita la escoria de la plata, y saldrá un vaso para el orfebre;

Los impíos son indeseables en todas partes.

Proverbios 25:5  quita al malo de delante del rey, y su trono se afianzará en la justicia.

Proverbios 25:6  No hagas ostentación ante el rey, y no te pongas en el lugar de los grandes;

Es mejor ocupar una posición humilde y ser invitado a ascender; una verdad cuya esencia repite Jesús

Proverbios 25:7  porque es mejor que te digan: Sube acá, a que te humillen delante del príncipe a quien tus ojos han visto.

Jesús hizo de este proverbio una parábola. No debemos buscar honor para nosotros mismos. Es mucho mejor que con fidelidad y discreción hagamos el trabajo que Dios nos ha encomendado. En la medida que otros perciban la calidad de nuestras vidas, dirigirán hacia nosotros su atención.

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