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Proverbios 23: El afán de vivir en el lujo

Pastor Lionel

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Proverbios 23:23 Compra la verdad y no la vendas, adquiere sabiduría, instrucción e inteligencia.

Proverbios 23:24 El padre del justo se regocijará en gran manera, y el que engendra un sabio se alegrará en él.

Proverbios 23:25 Alégrense tu padre y tu madre, y regocíjese la que te dio a luz.

Proverbios 23:26 Dame, hijo mío, tu corazón, y que tus ojos se deleiten en mis caminos.

Proverbios 23:27 Porque fosa profunda es la ramera, y pozo angosto es la mujer desconocida.

Proverbios 23:28 Ciertamente como ladrón acecha, y multiplica los infieles entre los hombres.

Proverbios 23:29 ¿De quién son los ayes? ¿De quién las tristezas? ¿De quién las contiendas? ¿De quién las quejas? ¿De quién las heridas sin causa? ¿De quién los ojos enrojecidos?

Aquí tenemos un breve ensayo sobre el abuso del alcohol. Se describe al vino tan peligroso como una serpiente, como algo que produce alucinaciones, lenguaje perverso e insensibilidad.

Israel era un país productor de vino. En el Antiguo Testamento, los lagares desbordando de vino nuevo se les consideraba una señal de bendición. Hasta de la sabiduría se ha dicho que ha puesto vino sobre su mesa. Pero los escritores del Antiguo Testamento estaban alertados acerca de los peligros del vino. Deteriora los sentidos, limita el juicio cabal, disminuye la capacidad de control, destruye la eficiencia de una persona. Hacer del vino un fin en sí mismo, un medio de autoindulgencia o un escape de la vida es usarlo mal y promover las consecuencias de la borrachera.

Proverbios 23:30 De los que se demoran mucho con el vino, de los que van en busca de vinos mezclados.

El consuelo sedante del alcohol es solo temporal. El verdadero alivio surge cuando enfrentamos directamente la causa de la angustia y del dolor y nos volvemos a Dios para recibir paz. No se pierda en el alcohol; busque a Dios.

Proverbios 23:31 No mires al vino cuando rojea, cuando resplandece en la copa; entra suavemente,

Proverbios 23:32 pero al final como serpiente muerde, y como víbora pica.

Proverbios 23:33 Tus ojos verán cosas extrañas, y tu corazón proferirá perversidades.

Proverbios 23:34 Y serás como el que se acuesta en medio del mar, o como el que se acuesta en lo alto de un mástil.

Proverbios 23:35 Y dirás: me hirieron, pero no me dolió; me golpearon, pero no lo sentí. Cuando despierte, volveré abuscar más.

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