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Proverbios 21: La justicia divina desautoriza el engaño

El versículo 11 es raro por tener dos oraciones independientes con una ausencia del paralelismo, excepto por la palabra sabio y la idea central de lo aprendible de los personajes del ingenuo y del sabio. El “castigo” del burlador es el momento para el aprendizaje del ingenuo, quien está abierto a todas las influencias y tiene muy poco criterio (aunque se empieza a formar un buen criterio en este versículo). En este mismo sentido, el sabio aprovecha la instrucción para saber más. Para el ingenuo, el burlador que es castigado le vuelve a la realidad. El pecado no vale la pena.

En el versículo 12 se repite la capacidad de aprender en la vida del justo o recto tal cual como en el versículo 11 se ve la actitud del necio. Aquí el justo observa prudentemente la casa del impío, viendo la destrucción (de la palabra mal). Aprender del hecho es implícito en el texto (que espera que el lector decida). Algunos interpretan el justo como Dios y muestran como él ve la casa de los impíos y su fin, aunque esta interpretación no es muy probable.

El versículo 13 repite el tema de la indiferencia hacia el pobre (del vocablo dal para “pequeño” o “insignificante”). La escena es acerca del clamor del pobre, y del indiferente, que ignora el clamor. Por lo tanto, en el futuro, el indiferente será uno (es decir, el pobre) que clama y nadie le va a responder. El va a sentir el impacto de la indiferencia. Este espíritu recíproco es muy frecuente en Proverbios.

El soborno y otros vicios

El versículo 14 repite el poder del regalo o soborno, especialmente cuando se hace en secreto (lo saca del seno), para “calmar” (o “mitigar”) la ira (aunque 6:35 muestra cómo el marido de una mujer no acepta ningún arreglo material del adúltero). Este dicho muestra la realidad del mundo.

La palabra alegría salta del versículo 15 como en 15:23. La alegría simboliza lo que siente el justo o recto cuando se logra el derecho o la justicia. Mientras tanto, los hacedores de la maldad ven el logro de la justicia como un terror o “espanto destrucción ruina”. Seguramente el malo teme el derecho porque él puede ser aquel castigado por el juicio.

El dicho del versículo 16 comienza con la palabra ‘adam, para tratar en general una persona con una característica específica. Se apunta al hombre que ha dejado el camino prudente, y que va a estar en la compañía de los muertos, en contraste con “la asamblea de Israel” como en 5:14; 26:26, subrayando así la muerte prematura.

El versículo 17 resalta un mashal ‘iyshx, acentuando una característica del individuo y su consecuencia: “El hombre que falta o tiene necesidad, el amante del regocijo; amante del vino y del aceite (en el texto escrito como los perfumes porque en una manera parecida se utilizaba el aceite) no enriquecerá.” ¡Los excesos son caros! Hay que conocer los límites económicos.

El versículo 18 es difícil porque el impío es el rescate por el justo, mientras el traicionero es el rescate para el recto. Varios eruditos ven en el dicho la misma verdad, donde se trata el tema del castigo al pecador y la liberación al justo. Se recuerda el concepto del justo como un tipo de rescate para los injustos. ¿En qué circunstancia será el impío el rescate del justo? ¿Como un ejemplo para no imitar?

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