Proverbios 20: El vino es escarnecedor

Las páginas de la Palabra de Dios se llenan con el tema sobre la relación entre el hijo y sus padres que se encuentra en el versículo 20. Este hijo maldice o “desfavorece” intensamente (la forma verbal de piel) en palabra y en hecho (“maldecir”) a sus padres. Desafortunadamente, el autor de Proverbios y Pablo podían ver una generación llena de los hijos que eran así. El destino del hijo que maldice a su padre o a su madre será acortado con una vida que termina prematuramente como la de los impíos. Un dicho egipcio instruye lo siguiente: “Quien no se enorgullece de los nombres de su padre y madre, así el sol no brille sobre él, pues es un perverso” (Ahiqar).

El versículo 21 muestra la vanidad de la posesión obtenida apresuradamente. La palabra “posesión” es comúnmente traducida “herencia”. Así, tal herencia normalmente resulta en una maldición, una dejadez del trabajo. Por otra parte, si se toma como “posesión”, se puede hacer referencia al ladrón o al rico que haya oprimido al pobre. De todos modos, la última etapa o el final no será de bendición.

El tema de la venganza en el versículo 22 es uno muy delicado dentro de las Escrituras, porque por un lado se buscaba la justicia pero por otro lado la reformación del malhechor. Espera a Jehová no significa “guiñar el ojo” o hacer la vista gorda, ignorando así el mal. Al contrario, Dios es justo y santo, y no se lo puede burlar. Dios le hace a uno responsable por sus hechos, pero solo él puede juzgar en una manera totalmente recta. Además, todos somos pecadores. Se puede recordar la actitud vengativa de Absalón hacia Amnón y todo el daño hecho a toda la familia y al reino (p. ej. la desgracia de la familia real, la guerra civil, etc.). Mejor esperar la acción de Dios y ver cómo él es nuestro auxilio. Los verbos en piel muestran la intensidad del movimiento del texto. Pablo exhorta: Mirad que nadie devuelva a otro mal por mal; en cambio, procurad siempre lo bueno los unos para los otros y para con todos. Esta actitud es atacada por Elie Wiesel, un sobreviviente del campo nazi de la concentración y Premio Nobel de Literatura, quien rechaza tal “espera” en Dios.

En el versículo 23 se repite el rechazo total del comercio corrupto. La palabra abominación, que nació en el culto para apuntar a algo impuro y no usable, muestra el rechazo absoluto de Dios hacia tales prácticas. La frase no es algo bueno expresa la actitud en una forma sinónima. El fraude no muestra la astucia sino lo abominable ante los ojos de Dios. Un dicho egipcio instruye: “No inclines la balanza, ni falsees las pesas, ni alteres las fracciones de la medida” (Amenemopet).

El versículo 24 subraya la soberanía de Dios sobre el hombre. Hay un elemento del misterio en la soberanía divina y cómo funciona en la vida del ser humano. En esta manera, se puede ver cómo Dios, a través del maestro sabio, busca mostrar las dos grandes opciones de la vida: Un camino de acuerdo con la voluntad divina, que ayuda en prolongar la vida y mejorarla, y un camino perverso que quita la vida, produciendo una muerte prematura. El sentido de urgencia muestra que es el joven el que tiene que decidir si seguir a Dios o no. El versículo aquí subraya la verdad de que las posibilidades de “caminar” vienen de Dios y entonces el hombre no es capaz de entender su andar (así se capta el espíritu de la pregunta retórica que pide la respuesta: “No se puede.”)

El versículo 25 pone énfasis en la manera ligera que algunos tratan las cosas espirituales en la vida. Aquí, la palabra trampa es clave para entender el dicho. Parece ser que la persona que declara algo (p. ej. un toro, un grano, etc.) como consagrado (dedicado a Dios como qodesh) en una manera apresurada y jactanciosa de hablar es como los que pretenden ser ricos. En este mismo sentido, el paralelismo sinónimo muestra la ausencia del pensar antes de tomar los votos. En  Deuteronomio 23:21-23 se afirma: Cuando hagas un voto a Jehová tu Dios, no tardes en cumplirlo… (o) sería en ti pecado. Pero si te abstienes de hacer un voto, no sería en ti pecado… harás de acuerdo con el voto que hayas hecho… El voto apresurado es peligroso, como se puede ver en la historia de Jefté, el juez, quien hizo un voto de sacrificar al primer ser que saliera de su casa si Dios le daba la victoria. Desafortunadamente, salió al encuentro de Jefté su única hija con panderos y danza. El voto de Jefté fue un doble pecado, porque fue apresurado y a la vez contra la voluntad de Dios. Las cosas espirituales son sumamente importantes y deben ser hechas con una consideración óptima.

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