Proverbios 20: El vino es escarnecedor

En el versículo 8 el rey es el juez, tal como Salomón. Utilizando sus ojos, el rey disipa (ver 20:26 donde apunta a la acción de la separación de los desperdicios del grano, quizás el trigo). Así, el rey ha de examinar toda la evidencia y descubrir todo mal.

En el versículo 9 otra vez se encuentra una pregunta retórica que busca la respuesta: “¡Necio!” . La pregunta afirma la ausencia de algún hombre con un corazón limpio, puro, inocente y puede decir que es limpio del pecado. La idea central se repite en Romanos 3:23 : … porque todos pecaron y no alcanzan la gloria de Dios. Por otro lado, el Salmista declara: ¿Cón qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra. Ya tenemos un sacrificio perfecto para nuestro pecado, quien es Cristo. Así, podemos ser justificados por medio del Espíritu Santo y en Cristo. Calvino pone énfasis en la naturaleza única de la fe como el medio de la salvación, mostrando el fracaso de las obras. Un dicho egipcio reza: “No digas: ‘Mal no hice’ ” (La Sabiduría de Amenemopet). El pecado es universal, y aun así lo veían los egipcios.

El versículo 10 vuelve al tema del comercio en que se encuentra el fraude en pesas y medidas. Además de un acto material, es algo espiritual porque muestra la calidad del pueblo. Se declara abominación y necesariamente hay que alejarlo de Dios.

La palabra aun aparece de nuevo en el versículo 11, subrayando de ese modo lo que sigue. El na’ar es un término ambiguo que puede significar el joven de 17 años, como José en Genesis 37:2, y el niño que ha dejado de mamar recientemente, como Samuel. De todos modos, el muchacho es conocido a través de su conducta. Se espera un joven “hecho y derecho”.

Siete claves para el éxito en los negocios

1.     Practicar la honestidad.

2.     Madrugar para trabajar duro.

3.     No ser fiador sin garantía.

4.     Buscar consejos sabios.

5.     Planificar una estrategia sabia.

6.     Engrandecer el negocio paulatinamente.

7.     Confiar en Jehová.

Las formas inadecuadas para adquirir el pan cotidiano.

En el versículo 12 se subraya otra vez que Jehová es el creador de las cosas. Dos cosas ha hecho Dios que favorecen en una manera grandísima al hombre: los oídos y los ojos. Dios está diciéndonos: “¡Utilícelos!” Sólo al perder el sentido auditivo o el sentido visual, uno se da cuenta del gran valor de estas dos características del hombre. Son dos grandes dones de Dios.

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