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Proverbios 19: Mejor es el pobre que camina en integridad que el fatuo de labios perversos

Principios para tener éxito

1.     Obedecer los mandamientos de Dios

2.     Escuchar buenos consejos de otros de experiencia

3.     Sofocar la ambición exagerada

4.     Temer a Dios

5.     Evitar la pereza

6.     Honrar a los padres

7.     Evitar desvíos del propósito principal

No te preocupes por saber quién está a tu favor o contra ti; sólo debes buscar y procurar que Dios esté contigo en todas tus acciones (Tomás Kempis, Imitación de Cristo).

La furia, la ambición y la flojera

El versículo 19 subraya la naturaleza del hombre iracundo. Al librarlo de su castigo, se aumentará el problema. Mejor sería dejarlo que cumpla el castigo. El libro de Proverbios acentúa el valor del castigo para modificar el carácter. Por lo tanto, se nota la ausencia del castigo en los siguientes ejemplos: los hijos de Elí, los hijos de Samuel, el hijo primogénito de David.

El versículo 20 es un llamado repetido de escuchar el consejo y aceptar la instrucción formativa (la corrección). El resultado de esta condición es lograr la sabiduría o prudencia en su futuro (hay dos significados: el final, o el porvenir. No hay manera mejor para asegurar un buen futuro que adquirir sabiduría.

El versículo 21 vuelve a repetir el tema de la soberanía de Dios por sobre los planes del corazón. Por un lado, la mente (es decir, el corazón) del hombre se llena de planes, pero es el “consejo divino” el que se realiza. Un proverbio egipcio dice: “Una cosa son las palabras que los hombres dicen, y otra lo que el dios hace” (La Sabiduría de Amenemopet).

El texto hebreo del versículo 22 es difícil en la primera parte. El texto dice: “El deseo (o “codicia”, para representar el deseo insano) del hombre, su lealtad fidelidad bondad amabilidad”. La traducción dada acepta una modificación de la palabra “lealtad” a desgracia, haciendo así un paralelismo más preciso. Sin embargo, la Septuaginta como también el texto hebreo utilizan las palabras “misericordia” y “deseo”, rechazando las modificaciones. Parece ser mejor decir que “el deseo del hombre” apunta a la lealtad o bondad, y por eso, un hombre pobre es mejor que uno mentiroso. Quizá el dicho está intentando decir que es mejor ser un pobre recto con un futuro donde hay la posibilidad de un cambio material que ser un mentiroso y encontrar mucha dificultad para cambiar.

El versículo 23 tiene una gran promesa divina que se está repitiendo acerca del temor de Jehová. Ser satisfecho trata el tema de la calidad de vida. Así, la vida se prolonga y se mejora con una fe reverente. Por lo tanto,  “el mal o la desgracia” y sus consecuencias no van a ser bienvenidos.

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