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Proverbios 18: Los hechos de los malvados

El versículo 17 se encuentra en el contexto legal donde alguien se está defendiendo y es justo (parece así). Luego, viene su prójimo y el testimonio del primero es totalmente examinado (que así es la situación se muestra por el uso del perfecto, que acentúa el concepto de algo tan cierto que ya está acabado). Bajo un examen cuidadoso y completo, el testimonio de muchos no se sostiene.

El versículo 18 resalta el valor de echar suertes en vez de esperar una disputa desastrosa entre dos poderosos, capaces de una guerra. El pleito era común como en el día de hoy.

En el versículo 19 se presenta el hermano ofendido. Se ocupa una metáfora muy frecuente en este capítulo: una ciudad fortificada. Nos hace recordar el ejemplo de Absalón, quien fue ofendido cuando Amnón, su medio hermano, violó a Tamar, su hermana; dos años más tarde realizó su plan de venganza. En el mismo sentido, la contienda resiste más que los cerrojos de un castillo, un edificio prominente como el templo o el palacio.

El versículo 20 enseña acerca del resultado (el fruto y el producto) de las palabras del hombre. Los resultados vuelven a impactar la vida del que habla, para bien o para mal.

En el versículo 21 se repite el poder del habla, en que está ahí la muerte y la vida. Dicho de otra forma, las palabras de la persona muestran su naturaleza. La segunda parte indica que el uso de las palabras producirá “la comida del futuro”.

El versículo 22 es uno de los dichos más hermosos de Proverbios. “Buscar” tiene la idea de un esfuerzo positivo para lograr lo que tiene un valor. Buscar cónyuge es una de las tareas más importantes de la vida, quizá la segunda tarea más importante después de buscar al Señor. Al encontrar la esposa idónea se ha hecho bien y se ha “extraído” (trad. lit. de la palabra hebrea) el favor o el placer de Dios. Cuando la comunidad ha dicho “amén”, como en el caso de Rut y Boaz y Dios ha dicho “amén”, entonces el individuo puede sentirse contento con la compañera de su juventud (ver 2:17) y con la mujer que le dará confianza y honor.

Los versículos 23 y 24 no se encuentran en la Septuaginta, pero sí en el texto hebreo. El versículo 23 muestra cómo se refleja la confianza del hombre en el tono de la voz. Por un lado, el pobre utiliza los ruegos (más apropiados para dirigirse a Dios que a los hombres). Por otro lado, el rico responde en una manera fuerte. De modo que las riquezas hacen la diferencia para que el rico no tenga “pelos en la lengua”. Este dicho es una triste realidad también en el mundo de hoy. Para el rico, muchas veces se usa el título de Señor o Don, aunque sea un rico malvado. Sin embargo, Dios no hace distinción de personas y da una gran promesa en Mateo 5:5 : Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. ¡Sólo Dios puede hacer este milagro! ¡Sólo Dios puede lograr la justicia en algunas situaciones! “Poderoso caballero es Don Dinero”, pero ¡más poderoso es el Señor de los señores, el Rey de los reyes!

El versículo 24 tiene una dificultad en la interpretación. Por un lado, el paralelismo antitético mostraría un amigo no fiel en la primera parte y un amigo fiel en la segunda parte. Por otra parte, el paralelismo sinónimo mostraría un amigo que está dispuesto a ser quebrado por su amigo en la primera parte y más cerca aun que un hermano. Nos recuerda las palabras de Jesús: Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que éste, que uno ponga su vida por sus amigos (Joh_15:12-13). Hay muchos pasajes en Proverbios sobre los amigos.

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