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Proverbios 15: La respuesta suave aplaca la ira

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Proverbios 15:28 El corazón del justo piensa antes de responder; la boca de los malvados derrama maldad.[t]

El justo piensa sus respuestas antes de hablar. El impío no espera para hablar porque no le importan los efectos que provoquen sus palabras. Es importante tener algo que decir, pero es también importante pensar antes lo que vamos a decir. ¿Mide con cuidado sus palabras o lanza sus pensamientos sin preocuparse del impacto que tendrán?

Proverbios 15:29 Jehová está lejos de los malvados, pero escucha la oración de los justos.[u]

Proverbios 15:30 La luz de los ojos alegra el corazón; la buena noticia conforta los huesos.

Proverbios 15:31 El oído que escucha las amonestaciones de la vida, morará entre los sabios.

Proverbios 15:32 El que desprecia la disciplina se menosprecia a sí mismo; el que escucha la corrección adquiere inteligencia.[v]

Proverbios 15:33 El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría, y a la honra precede la humildad.[w]

El aprendizaje viene antes del reconocimiento y la honra.

Las palabras que pacifican

El versículo 1 muestra la influencia de la respuesta en el contexto de la ira. Por un lado, la respuesta suave (o “blanda”) “da vuelta” (aquí quita) el calor o la rabia. Por otra parte, la palabra que es dolorosa “incita la nariz” (la palabra hebrea para la ira). Así, al encontrarse en un contexto donde alguien está enojado con uno, hay que responder de una manera que se calme la situación (una respuesta blanda) y no de una manera que complique la situación (con una respuesta que causa dolor). La forma verbal del hiphil en el versículo muestra cómo cada respuesta es la reponsabilidad del que responde.

En el versículo 2 se encuentran de nuevo los contrastes entre el conocimiento hecho más bueno o bello por los sabios, y la insensatez que fluye como una vertiente de la boca del necio o indiferente . La forma hiphil de los verbos pone en claro la responsabilidad de cada uno de los actores.

En el versículo 3 se subraya la doctrina de la omnipresencia y la omnisciencia de Dios. El no es ciego a la maldad que ocurre, ni tampoco ignora o es ciego a lo bueno que está ocurriendo. Sin duda, Dios hasta ve el lugar de los muertos y el de la destrucción y luego actúa. Hay varios pasajes sobre los ojos.

El versículo 4 muestra el valor de la lengua “saludable”, mientras también subraya la lengua “torcida” (ver 6:12) como algo que quiebra el espíritu o el ánimo. Así, la lengua “saludable” es árbol de vida.

El versículo 5 vuelve a mostrar la actitud del hijo insensato y del hijo sagaz frente a la corrección.

En el versículo 6 se contraponen la casa del justo y la casa del impío. Mientras en el hogar del justo o recto hay “mucha riqueza”, los ingresos del impío (quizá vienen del robo y el engaño) representan una “calamidad”.

Se repite el tema del contraste entre el sabio o prudente y el necio ante la sabiduría divina. Por un lado, la conversación de los sabios “siembra” intensamente (la forma del piel intensifica la acción del verbo). Por otra parte, la palabra no muestra que no es así en el corazón del necio.

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