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Primera de Samuel 9: Saúl es elegido rey

Pastor Lionel

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1Sa 9:12 Ellas les respondieron: –Sí; aquí está. Daos prisa pues precisamente ha venido a la ciudad en atención a que el pueblo tiene hoy un sacrificio en el lugar alto.[f]

Saúl acude a Ramá. Es muy probable que a estas alturas el autor bíblico haya usado un documento diferente para informarse, pero en cualquier caso, no hay duda de su habilidad literaria y dramáticos efectos. Abruptamente, la escena pasa de Samuel a Saúl, mencionado aquí por primera vez. Al lector se lo mantiene en suspenso, pensando en cómo Samuel se abocaría a la tarea de encontrar y establecer un rey; pero naturalmente todos los lectores han de haber sabido que Saúl había sido el primer rey de Israel, así que la introducción de su nombre no los toma desprevenidos. El relato sigue con una explicación de las circunstancias bajo las cuales se conocieron Samuel y Saúl. Nótese con cuánta habilidad el narrador disimula el hecho de que Ramá era la ciudad y Samuel el profeta. (Ramá era la ciudad de los antepasados de Samuel, pero apenas había regresado a ella después de su circuito judicial.) La única indicación es la mención de la tierra de Zuf, donde estaba localizada Ramá.

En cierta forma, ésta es una típica historia de “triunfar de la nada”. La familia de Saúl no era pobre y él mismo era físicamente apuesto; pero la familia no era aristócrata, y su tribu, la de Benjamín, era pequeña y relativamente insignificante en Israel, eclipsada por Efraín hacia el norte y Judá hacia el sur. Es imposible que Saúl haya tenido la ambición o esperanza de ser rey. El punto principal de este pasaje bien puede ser la inocencia y falta de ambición de Saúl. Su propósito no era ganar fama o poder, sino sencillamente encontrar una propiedad de su padre que se había perdido. No estaba buscando ser rey; pero Dios, digamos, lo encontró y procedió a hacerlo rey. Saúl ni sabía quién era Samuel, ni lo reconoció cuando se encontraron. Podemos imaginarnos que después de los acontecimientos del cap. 8, algunos jóvenes ambiciosos habrían tratado de acercarse a Samuel para impresionarle con su habilidad o para ganarse su simpatía. No así Saúl.

Los altares, como el que Samuel había construido en Ramá con frecuencia estaban en las colinas (o en montículos artificiales), y dichos “lugares altos” servían de santuarios al aire libre. Resulta evidente, al leer este pasaje, que Samuel no era meramente profeta y juez, sino que seguía cumpliendo también algunas funciones sacerdotales.

1Sa 9:13 En cuanto entréis en la ciudad, buscadlo, antes que suba al lugar alto a comer;[g] pues el pueblo no comerá hasta que él haya llegado, por cuanto él es el que bendice el sacrificio; después de esto comen los convidados. Subid, pues, ahora, porque ahora lo hallaréis.

1Sa 9:14 Ellos subieron entonces a la ciudad; y cuando estaban en medio de ella, vieron a Samuel que venía hacia ellos para subir al lugar alto.

1Sa 9:15 Un día antes de la llegada de Saúl, Jehová había hecho a Samuel esta revelación:

1Sa 9:16 «Mañana a esta misma hora yo enviaré a ti un hombre de la tierra de Benjamín, al cual ungirás como príncipe sobre mi pueblo Israel, y él salvará a mi pueblo de manos de los filisteos; porque yo he visto la aflicción de mi pueblo, y su clamor ha llegado hasta mí».[h]

1Sa 9:17 Cuando Samuel vio a Saúl, Jehová le dijo: «Este es el hombre del cual te hablé; él gobernará a mi pueblo».

1Sa 9:18 Acercándose, pues, Saúl a Samuel en medio de la puerta, le dijo: –Te ruego que me enseñes dónde está la casa del vidente.

1Sa 9:19 Samuel respondió a Saúl: –Yo soy el vidente; sube delante de mí al lugar alto, y come hoy conmigo. Mañana por la mañana te despediré y te descubriré todo lo que hay en tu corazón.

Parece increíble que Saúl no hubiera conocido a Samuel, por lo menos de nombre. Su criado lo llama un hombre muy respetado, palabra que describe su estado de ser honrado en Israel. Pero especialmente interesante para Saúl hubiera sido su don de poder ver la visión de Dios. A Samuel se le llama vidente en el v. 9, palabra comúnmente usada para los profetas hasta el año 700 a. de J.C. Realmente quiere decir “que ve” o se refiere a la recepción de la palabra de Dios. La palabra más usada sería profeta, como dice el v. 9. Establece la entrega oral de la visión o mensaje de Dios al pueblo.

La primera preocupación de Saúl fue el protocolo, es decir, observar los buenos modales. Si se le pedía un favor al profeta, era lógico según las costumbres que le llevaran algo como muestra de respeto y recompensa. Se habían extendido demasiado en su largo viaje. Comieron o gastaron todo. Pero este criado es de gran valor. No sólo conoce dónde encontrar al profeta Samuel sino que ha guardado la cuarta parte del siclo de plata. Sería como tres gramos. No hay cómo determinar el valor del cuarto siclo en aquel tiempo. Hoy no tendría mucho valor, quizás equivaldría a un dólar estadounidense. Pero sin lugar a dudas esto representaría una suma importante para el criado de Saúl. Sólo sabemos que medio siclo era la suma que pagaba cada uno por el sostén del templo cada año. Jesús no tenía medio siclo, pero le dijo a Pedro dónde encontrarlo. En se exige que se use plata para el rescate de cada alma y que la suma sea igual para cada persona, rica como también pobre. En este caso parece que el cuarto fue aceptado por Samuel con gratitud.

Samuel había preparado un sacrificio, anticipando el ungimiento de Saúl. Cada gran evento era acompañado por un sacrificio y una comida, participando todos del evento. A esta fiesta Samuel también había convidado a sus honrados huéspedes según el v. 13. En se usa de manera simbólica dando a entender que las aves y animales serán los convidados a la gran celebración de la derrota de los enemigos de Israel a fines de la gran tribulación futura.

Se menciona varias veces aquí el lugar alto. La palabra hebrea quiere decir “altura”. Los judíos tenían el concepto de elevar su lugar de adoración. Esto tenía un significado especial para ellos. Sabemos también que más adelante en su historia colocaban la sinagoga en el terreno más prominente, un poco elevado por encima de las demás casas de la aldea. Además, en sentido espiritual, se habla de la exaltación como subir sobre las alturas de la tierra. Después de edificado el templo en Jerusalén, se prohibió establecer lugares de sacrificio en las alturas y al fin llegaron a ser lugares de culto a los ídolos. Aquí cuenta con la aprobación de Dios por cuanto no existía todavía templo u otro lugar de acercamiento a Dios.

Samuel no siempre se encuentra aquí. Las jóvenes les indicaron a Saúl y su criado que subieran porque de inmediato le encontrarían . La Septuaginta agrega aquí “a causa del día”. No fue por casualidad que estaba en la ciudad. Dios había estado preparando de antemano este encuentro.

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