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Pipo y Pepe

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Pipo y Pepe nacieron el mismo día. Pepe nació en un pequeño hogar en medio del bosque, en pleno contacto con la naturaleza. Pipo, sin embargo, nació en un hogar en lo alto de una montaña. ¿A quién se le ocurriría vivir en lo alto de una montaña?, siempre se preguntaba Pepe; él pasó su vida en el bosque, en tierra firme, y en contacto con la naturaleza.

 
Pipo, por su parte, siempre dentro de su hogar; es que sus padres no lo dejaban salir mucho de casa, apenas un poquito para estirarse, ver el paisaje y vuelta a casa. Quizá tenían temor de que fuera a caer por un acantilado, o algo por el estilo. Pepe, mientras tanto, se conocía muy bien el vecindario (al menos él lo creía así), y tenía muchos frutos para comer y deleitarse. El pobre Pipo, aún siendo bastante grande, eran sus padres los que siempre le traían de comer, y a veces se lo daban en la boca. Mientras tanto, Pepe, disfrutaba de su «rápida experiencia» y de su espíritu independiente, hasta ese fatídico día en que murió devorado por un horrible pajarillo…
 
Pipo tardó mucho en dejar su hogar e independizarse, pero el día que se fue lo hizo muy lejos, y muy alto también…
 
Volvamos a Pepe, ¿cómo un niño pudo morir devorado por un pajarillo? Es que Pepe no era un niño… sino un gusano de las frutas, y tan sólo vivió el tiempo suficiente que le tomó al ave poder encontrarlo y devorarlo. A pesar de lo tan seguro que se sentía por ser independiente, tan rápidamente, y aún creyendo que él ya sabía todo: Él fue una presa fácil.
 
Pipo, sin embargo, tardó un tiempo -el necesario- en dejar su hogar, y tuvo que ser bien instruido por sus seres amados antes de volar, además él siempre estuvo seguro en lo alto de la montaña. Es que Pipo es un hermoso ejemplar de águila dorada, una de las aves voladoras más grandes y majestuosas del planeta. El pasó tiempo preparándose para volar, pero el día indicado emprendió vuelo, y se remontó muy alto, a más de 6000mts de altura. Dicen que las águilas doradas viven hasta los 70 años.
 
MORALEJA:
 
Así pasa, muchas veces, en la vida cristiana. Hay quienes se apresuran y «comen» todo lo que encuentran -libros, métodos, formas, «nuevas verdades», imitaciones, etc.-, luego ya creen que lo saben todo y que están listos para salir por doquiera; al tiempo que creen que otros tardan mucho preparándose y piensan que ellos nunca van a hacer nada. Pero, lamentablemente, son una presa fácil del enemigo, y terminan devorados o destruidos. Fracasan.
 
Sin embargo, los otros, pasan el tiempo necesario en «la escuela de Dios», siendo obedientes, sujetándose, preparándose, soportando todo y adquiriendo experiencia de sus mayores. Estos son los que luego emprenden el vuelo, tan alto como el águila, y triunfan. Como está escrito en Isaías 40:31:
 
«… pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.»
 
¿Tú, qué eres; gusano o águila?

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