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Pedro encuentra una moneda en la boca de un pez

Pastor Lionel

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Nos podríamos preguntar por qué se transmitió esta historia. Por razones de espacio, los evangelistas tuvieron que seleccionar su material. ¿Por qué incluyeron esta historia? El evangelio de Mateo se escribió entre los años 80 y 90 d.C. Ahora bien, un poco antes de entonces los judíos y los cristianos israelitas tuvieron que enfrentarse con un problema real e inquietante. Ya vimos que todo varón judío a partir de los veinte años de edad tema que pagar el impuesto del templo; pero el templo fue destruido totalmente el año 70 d.C., y ya no se reconstruyó. Después de la destrucción del templo, el emperador romano Vespasiano decretó que el medio siclo del impuesto del templo tenía que pagarse entonces a la tesorería del templo de Júpiter Capitolino de Roma.

Aquí sí que surgió un problema. Muchos de los judíos y de los cristianos israelitas se sintieron tentados a rebelarse contra esta imposición. Cualquier rebelión semejante que se produjera tendría consecuencias desastrosas, porque sería aplastada inmediatamente, y habría reportado a los judíos y a los cristianos la reputación de ser ciudadanos desleales y desafectos.

Esta historia se incluyó en los evangelios para decirles a los cristianos, especialmente a los del pueblo de Israel que, por muy desagradable que les resultara, tenía que asumir sus obligaciones como ciudadanos. Esta historia nos dice a nosotros que el Cristianismo y la buena ciudadanía van mano a mano. El cristiano que se exime de las obligaciones de la buena ciudadanía, no solamente está fallando como ciudadano, sino también como cristiano.

Cómo pagar nuestras deudas

Ahora llegamos a la historia misma. Si la tomamos con un miope y crudo literalismo, quiere decir que Jesús le dijo a Pedro que fuera a pescar un pez, y que encontraría un stater en la boca del pez, que seria suficiente para pagar el impuesto de ellos dos. No es irrelevante advertir que el evangelio no nos dice si Pedro lo hizo. La historia acaba con el dicho de Jesús.

Antes de empezar a examinar el pasaje debemos recordar que a todos los pueblos orientales les encanta contar las cosas de la manera más dramática y vivaz posible; y que les encanta decir las cosas con una sonrisa radiante y sugestiva. Este milagro es difícil en tres sentidos.

(i) Dios no realiza un milagro para hacer lo que podemos hacer nosotros. Eso nos perjudicaría más que ayudarnos. Por muy pobres que fueran los discípulos, no necesitaban un milagro para ganarse dos medios siclos. No estaba fuera de las posibilidades humanas el ganar esa cantidad.

(ii) Este milagro transgrede la gran decisión de Jesús de no usar nunca Su poder milagroso para Su propio fin. Él podría haber convertido las piedras en pan para satisfacer Su propia hambre, pero rehusó hacerlo. Podría haber usado Su poder para elevar Su propio prestigio como obrador de maravillas, pero rehusó hacerlo. En el desierto, Jesús decidió de una vez para siempre no usar Su poder para Sus propios fines. Si se toma esta historia con un crudo literalismo, nos muestra a Jesús usando Su poder divino para satisfacer Su necesidad, y eso es algo que Jesús no haría jamás.

(iii) Si tomamos este milagro literalmente, hay un sentido en que llega a ser hasta inmoral. La vida sería un caos si una persona pudiera pagar sus deudas encontrando monedas en las bocas de los peces. Nunca se pretendió que la vida se organizara de tal manera que la gente pudiera cumplir sus obligaciones de una manera tan fácil y despreocupada. «Los dioses -dijo uno de los grandes griegos-han dispuesto que el sudor fuera el precio de todas las cosas.» Eso es tan cierto para el pensador cristiano como lo era para el griego.

En tal caso, ¿qué podemos decir a esto? ¿Tenemos que decir que esto no es más que una historia legendaria, mera invención imaginativa, y que no encierra ninguna verdad? ¡Nada de eso! No cabe duda de que algo sucedió.

Recordemos otra vez el amor de los orientales para las narraciones vivaces. Indudablemente lo que sucedió fue lo que sigue. Jesús le dijo a Pedro: « Sí, Pedro, tienes razón. Nosotros también debemos pagar nuestras deudas justas y legales. Bien, tú sabes cómo hacerlo. Vuele a pescar un día más. Recibirás dinero suficiente, y encontrarás dinero suficiente para pagar nuestras deudas en las bocas de los peces. Un día de pesca nos producirá iodo lo que necesitamos.»

Jesús estaba diciendo: «Vuelve a tu trabajo, Pedro. Esa es la manera como debemos :pagar nuestras deudas.» De igual manera, el mecanógrafo encontrará una camisa nueva en las teclas y la cinta de su máquina de escribir. El mecánico encontrará comida para sí mismo y para su mujer y familia en el cilindro del coche. El maestro encontrará dinero para cubrir sus gastos en la pizarra y la tiza. El empleado encontrará lo suficiente para mantenerse a sí mismo y a los suyos en el archivador y en los libros de oficina.

Cuando Jesús dijo esto, lo dijo con esa sonrisa sugestiva Suya, y con Su característico don para el lenguaje dramático. No estaba diciéndole a Pedro literalmente que encontraría una moneda en la boca del pescado. Lo que estaba diciéndole era que obtendría lo que necesitaba para pagar su deuda con un día de trabajo honrado.

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