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Pedro confiesa que Jesús es el Mesías

Ideas judías acerca del Mesías

A lo largo de toda su historia, los judíos no se olvidaron nunca que eran, en un sentido muy especial, el pueblo escogido de Dios, Por esa causa, pensaban que les correspondía un puesto muy importante en el mundo. En los días antiguos esperaban lograr esa posición por lo que podríamos llamar medios naturales. Siempre consideraron que los días más grandes de su historia habían sido los del rey David; y soñaban con un día en el que surgiera otro rey de la dinastía de David, un rey que los hiciera grandes en justicia y en poder (Isaías 9:7; 11:1; Jeremías 22:4; 23:5; 30:9).

Pero, conforme fue pasando el tiempo, se fueron convenciendo a su pesar de que esa grandeza soñada no se lograría nunca por medios naturales. Las diez tribus fueron deportadas a Asiria, y se perdieron para siempre. Los babilonios conquistaron Jerusalén, y se llevaron cautivos a los judíos. Luego vinieron los persas como sus amos; después los griegos, y por último los romanos. Lejos de llegar a nada que pareciera dominio universal, los judíos pasaron siglos sin conocer lo que era ser completamente libres e independientes.

Entonces surgió otra línea de pensamiento. Es verdad que la idea de un gran rey de la dinastía de David nunca se desvaneció del todo y estuvo siempre entretejida de alguna manera en su pensamiento; pero más y más empezaron a soñar con el día en que Dios interviniera en la Historia y lograra por medios sobrenaturales lo que no se podría lograr jamás por medios naturales.

Esperaban que el poder divino hiciera lo que le era absolutamente imposible hacer al poder humano. Entre el Antiguo y el Nuevo Testamento hubo una verdadera floración de libros acerca de los sueños y pronósticos acerca de esta nueva edad y de la intervención de Dios. Se llama en general a estos libros apocalipsis, que quiere decir revelaciones. Estos libros se presentaban como revelaciones acerca del futuro. Es a ellos adonde debemos acudir para descubrir lo que creían los judíos de tiempos de Jesús acerca del Mesías y de la nueva edad. Es sobre el trasfondo de sus sueños donde debemos colocar el sueño de Jesús.

En estos libros aparecen ciertas ideas básicas. Seguimos aquí la clasificación de esas ideas que hace Schürer en su Historia del pueblo judío en tiempos de Jesucristo.

(i) Antes que viniera el Mesías habría un tiempo de terrible tribulación. Sería el alumbramiento mesiánico, los dolores de parto de una nueva era. Todos los horrores imaginables explotarían sobre el mundo; todos los baremos de honor y de decencia serían arruinados; el mundo se convertiría en un caos físico y moral.

Y el honor se volverá vergüenza, y la fuerza será humillada despectivamente, y la probidad será destruida, y la belleza se convertirá en fealdad… Y la envidia se erguirá en los que nunca se consideraron de ningún valor y la violencia se apoderará de los pacíficos, y a muchos impulsará la ira a dañar a muchos, y levantarán ejércitos para derramar sangre, y todos acabarán por perecer juntamente. (2 Baruc 27)

Habría «en el mundo temblor de tierra, y alboroto de pueblos» (4 Esdras 9:3; ep. Mateo 24:7 y 29). De los cielos caerán a la tierra objetos ardientes. Se producirán luces, grandes y deslumbrantes, reluciendo en medio de las gentes; y la Tierra, la madre universal, se sacudirá en esos días a la mano del Eterno. Y los peces de la mar y las bestias de la tierra y las innumerables greyes de las aves y todas las personas humanas y todos los mares tendrán sacudidas en la presencia del Eterno, y habrá pánico. Y los excelsos picos de las montañas y las gigantescas colinas rasgará, y los lóbregos abismos se harán visibles a todos. Y los altos torrentes de las excelsas montañas se llenarán de cadáveres y las rocas fluirán con sangre y todos los torrentes inundarán las llanuras… Y Dios juzgará a todos con guerra y con espada, y caerá de los cielos azufre, y piedras y lluvia y granizo continuo y dañino. Y la muerte cabalgará sobre los cuadrúpedos . … Sí: la tierra misma beberá la sangre de los que vayan pereciendo, y las fieras se hartarán de su sangre. (Oráculos Sibilinos 3:363ss).

La Misná enumera como señales de la proximidad de la venida del Mesías: La arrogancia aumenta, la ambición se dispara, la vid produce fruto pero el vino está caro. La autoridad se convierte en herejía. No hay instrucción, la sinagoga se dedica a la obscenidad. Galilea es destruida, Gablán queda desierto. Los habitantes de un distrito van de ciudad en ciudad sin encontrar compasión. Se aborrece la sabiduría de los entendidos, los buenos son despreciados, la verdad se ausenta. Los muchachos insultan a los ancianos, los viejos se exponen a los niños.

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