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Oseas 9 El castigo de Efraím, la cautividad de Israel está a la vista

Pastor Lionel

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El v. 4 puede interpretarse como la descripción de la actividad contemporánea en el culto de Israel. Así, Oseas indica que las libaciones y los sacrificios en realidad no son ofrecidos al Señor, sino que son para ellos mismos en esta práctica de una religión sin pacto. También, puede interpretarse como un anuncio del castigo futuro. Cuando Israel sufra su exilio, dice Oseas, no tendrá la fiesta de tabernáculos y su pan se comerá con dolor. Toda actividad cesa por un minuto. El pueblo tiene que contemplar la posibilidad de que el lugar de esta celebración de la fecundidad se convertirá en una desolación de espinos y la ortiga (v. 6e). Sus moradas, las carpas y las chozas utilizadas en esta fiesta de la cosecha, no existirán más. En este momento breve de silencio, el profeta declara que ya ha llegado el fin y que el castigo, en realidad, se ha iniciado (v. 7a).

Sin embargo, el pueblo no lo acepta callado. Reaccionan contra el profeta. Podemos leer la segunda frase del v. 7 como las últimas palabras de Oseas: ¡Que lo sepa Israel! Otra posibilidad es leer como lo entendió la LXX: “Israel grita”. Luego las palabras que siguen son la respuesta del pueblo al mensaje de Oseas: “El profeta es necio; el hombre inspirado está loco” (v. 7d; también se puede entender como una mención a un falso profeta). Oseas contesta: “Por causa de la abundancia de tu iniquidad, grande es la hostilidad (v. 7e; trad. del autor). Oseas indica que aun la oposición de Israel a su mensaje no es nada menos que una prueba de la culpabilidad del pueblo.

El v. 8 también presenta problemas al intérprete. Otra traducción que merece consideración es la que sigue a la LXX y omite el pronombre “mi”; y también cambia una vocal (la RVA también lo hace) para leer preguntas satíricas de Oseas: “¿Es Efraín centinela? ¿Es el pueblo de Dios un profeta?” ¡Por supuesto que no! Efraín no es profeta porque no puede ver la trampa que está en su medio. Otra traducción que mantiene el TM es: “Atalaya de Efraín es el profeta con mi Dios”. Por primera vez el profeta se llama centinela o atalaya, título que se repite en Jeremías, Ezequiel e Isaías. Sin embargo, el profeta que trabaja con su Dios para avisar a Israel cuando el peligro se acerca sufrirá la condenación de su pueblo porque ellos no quieren escuchar el mensaje del juicio. Israel lo trata con hostilidad por todo el país. Como los israelitas destruyeron un hombre de Dios en Gabaa (Jue. 19-21), ahora tratan de destruir a Oseas. Con estas acciones el pueblo muestra que sí practica una religión, pero no es la del pacto que Dios hizo con Moisés; es la de la fertilidad. Por eso, será castigado.

Joya bíblica

Sembrad para vosotros justicia y segad lealtad. Abríos surcos, porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y haga llover justicia para vosotros

Ose 9:10 «Como uvas en el desierto hallé a Israel; vi a vuestros padres en sus primicias como la fruta temprana de la higuera. Pero al acudir ellos a Baal-peor,[n] se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como aquello que amaban.

Baal-peor era el dios de Peor, una ciudad de Moab. En Números 23, el rey Balac de Moab contrató a Balaam, un profeta independiente, para maldecir a los israelitas cuando cruzaban por su tierra. Los moabitas sedujeron a los jóvenes israelitas para que cometieran pecados sexuales y adoraran a Baal. No pasó mucho tiempo para que se volvieran tan corruptos como los dioses que adoraban. La gente puede adoptar las características del objeto o de la persona que ama. ¿A quién adora usted? ¿Se está volviendo más como Dios, o más como alguien o algo?

Ose 9:11 La gloria de Efraín volará cual ave, de modo que no habrá nacimientos ni embarazos ni concepciones.

Ose 9:12 Aunque lleguen a crecer sus hijos, los quitaré de entre los hombres. ¡Ay de ellos también, cuando de ellos me aparte! Ose 9:13 Efraín, según veo, es semejante a Tiro, situado en un lugar delicioso; pero Efraín llevará sus hijos a la matanza».[ñ]

Ose 9:14 Dales, Jehová, lo que les has de dar; dales matriz que aborte y pechos enjutos.

Oseas hizo esta oración cuando previó la destrucción que los pecados de Israel habían traído consigo (2Ki_17:7-23). Esta visión del destino terrible de Israel lo movió a orar para que las mujeres no se embarazaran y los niños murieran como infantes para que no experimentaran el tremendo sufrimiento y dolor que les esperaba.

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