Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin

Oseas 8: Reprensión de la idolatría de Israel

Pastor Lionel

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email

En Egipto, los israelitas habían sido esclavos. El pueblo no regresaría literalmente de Egipto, sino que regresaría de la esclavitud, esta vez esparcidos a todo lo largo y ancho del imperio asirio.

Oseas 8:14 Olvidó, pues, Israel a su Hacedor,[m] y edificó templos. Judá multiplicó sus ciudades fortificadas, mas yo mandaré a sus ciudades fuego que consumirá sus palacios».[n]

Al igual que las naciones en la actualidad, Israel depositó su confianza en el poderío militar, las buenas defensas y la estabilidad económica. Pero debido a la decadencia moral interna del pueblo, sus aparentes fuentes de fortaleza eran inadecuadas. Existe la tendencia en muchas naciones a retirar toda huella de Dios de la vida diaria. Sin embargo, si una nación se olvida de su Hacedor, su fortaleza no valdrá nada cuando pase por la prueba.

Dios declara la guerra

El capítulo 8 forma una unidad bien estructurada. Al principio y al fin hay declaraciones generales que emplean términos militares. Entre estas declaraciones, dos veces Dios trae cargas contra Israel utilizando la misma forma: la acusación política, la cultual y el anuncio de su castigo. Probablemente estas palabras provienen de los primeros años del rey Oseas. La nación pensó que por fin había comprado la paz, pero Dios declara que la guerra no ha cesado. Al contrario, continuará porque el enemigo real no es Asiria, sino que es Dios mismo quien lucha contra el rebelde, que es Israel. Asiria es sólo un instrumento en sus manos.

La primera declaración hace eco Deuteronomio 5:8, haciendo sonar la alarma para anunciar el ataque veloz e inminente del enemigo. El águila es un símbolo típico del enemigo en el antiguo oriente; no se refiere exclusivamente a Asiria. Sin embargo, es la experiencia que tuvo Israel con Asiria la que sugirió este símbolo y la designación de la tierra de Israel como la casa de Jehová porque los asirios llamaron a Israel “la casa de Omri”. El motivo del ataque, a pesar de las protestas del pueblo en el sentido contrario, es que Israel no vive según la alianza con Dios ni obedece la Torah, la instrucción divina. El pueblo niega su rebelión y pretende ya tener una relación íntima y personal con el Dios de Israel, pero a juicio de Dios Israel lo ha rechazado. Recordemos que el bien puede ser un título para el Señor. Por eso, no hay paz, sino que un enemigo (Dios) sigue persiguiéndolo.

Los versículos 4 al 7 presentan el primer segmento de acusaciones y sentencia. La acusación política trata la situación interna del liderazgo de Israel. El contraste es enfático entre el ellos de Israel y el yo de Dios. Todas las intrigas y el complot para instalar los nuevos reyes no se originan en la voluntad de Dios sino en la arrogancia humana. Ante todas estas maniobras Dios se niega a reconocer a los gobernantes como legítimos. La acusación en relación al culto es que Israel adora a otro dios con las imágenes en Dan y Betel. Posiblemente estos becerros de oro oficialmente sirvieron como el trono visible del Dios invisible, como el arca en Jerusalén. Sin embargo, el pueblo los consideró ídolos, representaciones de Dios como un dios de la fertilidad igual a Baal. Por eso, en el versículo 5 se implora para que el rey rechace estos cultos. La imagen del becerro no estuvo en la ciudad de Samaria, sino en el santuario real de Betel. Es increíble que Israel adore el ídolo porque: “Un escultor lo hizo, y él no es un dios”. El anuncio del castigo en el versículo 7 se hace en términos de fertilidad. Israel ha sembrado viento y él cosechará el torbellino. No obstante, no es la tempestad de Baal lo que dará la lluvia necesaria para la mies. Al contrario, este torbellino (sufah) traerá destrucción. Confianza en un culto muerto no dará vida ni fecundidad. Resultará en trigo que no producirá grano para hacer harina, o si la diese, la comerían los extraños. De todos modos, el castigo para Israel es la pérdida de toda fertilidad.

Los versículos 8 al 13 también comienzan con una acusación política que describe el estado de la nación cuando habló el profeta. Debe tomarse en cuenta que los verbos del versículo 8 son perfectos y los del versículo 7 son imperfectos. Israel ha sido tragado. Pronto, o: “ahora” (versículo 8b; ‘attah, adverbio de tiempo que hace énfasis en el estado presente de Israel) ellos serán (“están”) entre las naciones como un objeto que nadie aprecia. El versículo 9 aclara la acusación política con referencia al tributo que llevó Oseas, el rey, a Tiglatpileser: “En verdad, ellos (enfático) han subido a Asiria”.

Deja una respuesta

Ayúdanos a continuar Sembrando La Palabra de Dios

Publicaciones que pueden ser de interés para ti

Fieles hasta la muerte

En Kenya, Africa, hay una organización terrorista llamada Mau Mau. Se nos dice que Jomo Kenyatta, el jefe de esta organización es discí­pulo de Moscú,

Artículo Completo

El derecho de vivir

Por difícil que parezca, siempre hay algo hermoso: Un niño, que después de concebido, tiene derecho a nacer. Veamos estos cinco casos: El padre es

Artículo Completo

Riesgo es libertad

Reír, es correr el riesgo de parecer tonto. Llorar, es arriesgarse a parecer sentimental. Acercarse a otro ser, es arriesgarse a comprometerse. Mostrar emoción, es

Artículo Completo